El árbitro, Jorge Baliño, tuvo que suspender el 4-0 del local sobre los de Mataderos por serios incidentes en la tribuna visitante. El saldo fue de tres demorados, once detenidos, doce policías heridos y cuatro patrulleros destruidos.
Iban 37 minutos del segundo tiempo y el partido estaba 4-0 a favor del conjunto local, cuando una parte de los "hinchas" de Gimnasia comenzó a arrojar objetos a la popular visitante, que no tardó en responder de la misma forma. La policía quedó en medio de todo esto, y en un principio intentó desalojar la tribuna visitante, pero no tardaron en aparecer forcejeos entre unos y otros, motivados por el violento accionar de la policía (hubo 450 efectivos).
El pánico se apoderó de la popular, en la que también había mujeres y niños pequeños, que vieron como la policía disparaba balazos de goma a la multitud (un nene terminó herido por un balazo, pero está fuera de peligro). Mientras, dentro del campo de juego, algunos de los jugadores de Nueva Chicago tenían lágrimas en los ojos, preocupados por los familiares que habían viajado a La Plata a presenciar el partido. Fueron aproximadamente diez minutos los que duró el enfrentamiento hasta que Baliño decidió suspender el partido. Luego, los incidentes siguieron en un playón cercano al vestuario visitante, cuando los "hinchas" de Chicago quisieron enfrentarse nuevamente con la policía, portón de por medio. Una versión que circuló en la tarde de ayer indicaba que los micros que trasladaron a la parcialidad visitante a La Plata terminaron rotos por el accionar de la policía, cuando intentaban irse del estadio.
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