Los violentos incidentes de este jueves en Constitución ensombrecieron el fin de semana navideño. Debutó la “represión sin represión” con escaso éxito. El gobierno esta vez echó la culpa sobre el Partido Obrero.Los carros hidrantes, estrellas de la "nueva" represión, en acción
Los “tercerizados” (contratados) cortaron las vías del ex Roca. De repente miles de personas quedaron sin un servicio esencial para retornar a sus hogares desde Constitución. Los incidentes comenzaron enseguida, y fueron de menor a mayor.
Fue el debut de la Policía Federal sin armas. Con abundancia de carros hidrantes, que parecen ser el emblema de la “represión sin represión” que enarbola esta etapa con Nilda Garré como ministra de Seguridad.
Igual hubo heridos. Muchos. Entre ellos, un hombre de 60 años que estaba grave, según informó SAME, con traumatismo de cráneo.
Hubo pedradas continuas, saqueos de negocios, destrucción. Una postal de lo que nadie quiere, pero que sin embargo se repite cíclicamente en Argentina.
Desde el gobierno nacional, el secretario de Transporte, Pablo Schavi, le echó rápidamente la culpa al Partido Obrero, uno de los sectores políticos que auspician la rebelión contra la “burocracia” sindical, y lógicamente, contra la patronal. El PO es el mismo partido que perdió a uno de sus militantes, Mariano Ferreyra, precisamente en un enfrentamiento entre “tercerizados” y gremialistas.
Flojo debut el de Nilda Garré. Complicado momento para el gobierno nacional, que no puede seguir repartiendo culpas entre ajenos sin hacer al menos una pequeña autocrítica.

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