Cansancio, agotamiento, fatiga, fastidio, frustración, desasosiego, son todos síntomas que cada vez más docentes manifiestan por el trabajo en las aulas. Según un gremio educativo, el 35 por ciento del ausentismo durante los últimos años fue por estrés laboral.
Diagnóstico
Según lo detallado por el área médica de la FEB, en las últimas décadas han aumentado las enfermedades vinculadas a la esfera psíquica, que llegan a igualar la cantidad de casos por disfonía. Y los dos fenómenos más evidenciados son el de Burnout y el Mobbing. Al primero se lo conoce también como “Síndrome de Agotamiento Profesional”. Ese trastorno afecta a aquellos trabajadores que desempeñan tareas de tipo asistencial, como enfermeros, médicos, trabajadores sociales o docentes. Las personas que presentan ese tipo de cuadro tienen características comunes en la mayoría de los casos: son obsesivos con el empleo, prolijos, aplicados en su función y no dejan nada librado al azar en su puesto de trabajo. Mientras que el Mobbing es una alteración de orden psíquico debido a la exposición prolongada de un sujeto a un comportamiento hostil por parte de sus superiores o compañeros de trabajo. Quienes lo padecen suelen ser portavoces de los reclamos grupales, debido a su alta sensibilidad social. Además, poseen autonomía, alta calificación laboral, empatía, popularidad y cierto grado de ingenuidad. Pese a que cada vez son más frecuentes estas afecciones, Tineo advirtió que “en el listado de enfermedades profesionales de la ley de riesgos del trabajo que corresponden a la actividad de un educador no se encuentran ni el Burnout ni el Mobbing”.
Algunos problemas
El profesor Emilio González señaló que “las causas que desembocan en esos problemas son múltiples: decepción por una profesión que no les da satisfacciones (a los maestros); bajos salarios; la continua peregrinación de una escuela a otra; alumnos que no manifiestan interés; falta de motivación; etc”. Otro de los puntos que remarcó son las condiciones edilicias en las que trabaja un educador, que “a veces llega al aula sin calefacción o sin refrigeración, según la época del año”. Y marcó como uno de los momentos más estresantes a los vinculados con las evaluaciones. Sobre ese tema, apuntó que es difícil “corregir exámenes que luego, incluso aquellos que han sido entregados en blanco, serán cuestionados”. En la actualidad, algunos maestros trabajan frente a cursos de entre 30 o 40 alumnos, lo que dificulta su desempeño profesional, cuando según el área medicinal de la FEB lo ideal sería desempeñarse frente a no más de 16 estudiantes. Con la finalidad de evitar demoras en los docentes damnificados para poder acceder a las entrevistas con los profesionales, será condición indispensable la solicitud con la debida anticipación de turno de entrevista por parte de la entidad de base a la que se encuentre afiliado el docente, que en el caso de Junín es la UDEB.
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