Violencia de género: roció con nafta a su ex pareja e intentó prenderla fuego

Escribe: Gabriel Forte - El hecho sucedió el domingo a la tarde. El autor quedó aprehendido acusado de “homicidio en grado de tentativa agravada”. La víctima tiene miedo por lo que pueda pasar si es liberado. “Si sale me mata y también a mis hijos”, le dijo a LA VERDAD.

Escribe: Gabriel Forte

Redacción La Verdad

“¡Pará, no me quemes!”, le gritó mientras buscaba con la vista un lugar donde protegerse en caso de que las llamas la alcanzaran. La nafta se había impregnado en toda su ropa, y la tierra, húmeda por el combustible, había generado un barro hediondo y peligroso.

La dramática escena duró poco más de un minuto, pero para Virginia Bertulo fue una eternidad.

El domingo pasado, jornada ideal para ir a ver a sus hijos jugar al fútbol en la cancha de River Plate de Junín, se convirtió en una pesadilla.

Su voz todavía tiembla y se quiebra. El miedo sigue y seguirá, solo el encierro de su atacante, con quien había salido poco más de un mes, lo aplacará.

Virginia Bertulo está sentada en una de las oficinas de la dirección de seguridad del Municipio. Junto a ella, su ex marido y Andrés Rosa, responsable de Asistencia a la Víctima.

“Esperemos que la justicia actúe como corresponde. Estuvimos a poco de tener un feminicidio, ahora hay que evitar que el agresor vuelva a actuar”, dijo el funcionario en diálogo con La Verdad.

“Mía, solo mía”

La relación entre Virginia y Esteban Luis Serenelli comenzó en un baile. Los presentaron y él le dijo que sabía todo sobre ella, que estaba enamorado desde hacía tiempo. Muchos de los datos que le dio fueron precisos, más allá de que ella era la primera vez que lo veía.

Virginia, separa desde hace dos años, pensó que no era un mal momento para empezar a conocer a alguien y entablar una relación.

“Hasta que lo quise dejar no había sido violento. Solo una vez me dejó porque se enojó en la puerta de una confitería. Se fue a mi casa, que queda cerca de la cancha de Sarmiento, y me sacó las llaves que había dejado en un lugar que solo con mis hijos sabíamos. Me dejó en la calle, no podía entrar”, le contó ayer Virginia a LA VERDAD.

La mujer dijo, además, que al mes de conocerlo muchos amigos le advirtieron del pasado violento de Esteban. Uno de los primeros fue su ex marido, quien hasta intentó hacer una denuncia en la Comisaría de la Mujer, que jamás le tomaron.

Al mes de haberlo conocido, Virginia citó a Esteban en un café y le comunicó que la relación no iba más. Le habló sobre los comentarios que había llegado a sus oídos y lo que ella, por sus propios medios, había averiguado. “Ahí se puso como loco, no reaccionó mal porque había mucha gente. Pero me dijo que si lo dejaba se mataba, pero me llevaba con él. A mi y a mis hijos”.

Ese episodio fue el inicio de una sistemática persecución que se extendió por varias semanas. Apariciones sorpresivas en la casa, piedrazos contra las aberturas, rotura de rejas, llamados continuos al celular. “Usaba distintos números que yo no conocía. Me amenazaba, me decía que me iba a matar si no volvía con él. Que iba a hacer desaparecer a mis hijos, que no le costaba nada”, relata.

“Los voy a matar a todos”

El domingo pasado arrancó como tantos otros días: Esteban en la puerta de su vivienda, agresivo y amenazante. “No le quise abrir, estaba cansada. Me dijo que me iba a prender fuego y se fue”, recuerda.

A la tarde, Virginia fue a ver a sus hijos a la cancha de River, en el barrio La Loba. Poco después de las dos comenzó a sonarle el celular, miró la pantalla y era un número desconocido. Atendió y, antes de escuchar la voz, supo que era Esteban.

“Me dijo que quería hablar conmigo, le dije que no quería, que para qué. Y me dijo que iba a ir a la Loba a matarnos a todos”, contó. Al lado de ella estaba una amiga que escuchó la conversación. Virginia salió de la cancha y cuando estaba por subir al auto lo vio venir en una moto Honda Titan color gris, sin plásticos y bastante desecha. “No te voy a perder, sos la mujer de mi vida. Me mataste”, le gritó.

La empezó a perseguir por Avenida de Circunvalación, encerrándola e impidiendo que doble para la ciudad. A ese punto, Virginia decidió ir hacia Villa del Parque, donde vive una amiga de Serenelli.

En la casa había un grupo de personas reunidas, todos amigos del agresor. Contó lo sucedido y se quedó. A los pocos minutos, llegó el agresor.

“Pidió un encendedor y salió a la calle. Miro que saca una botella de Sprite de la mochila y empieza a desparramar el líquido sobre mi auto. Era nafta. Salgo y le pido que deje de hacer eso, que hablemos”, contó.

Sin mirarla, le arrojó nafta en la cara, que le entró en uno de sus ojos provocándole una ceguera momentánea, le hizo una trabada con el pie y la tiró al piso, donde roció su cuerpo con el mismo combustible.

Tomó el encendedor que había pedido prestado e intentó encenderlo varias veces, pero afortunadamente no anduvo. “En ese momento me quemaba viva. Fueron dos segundos, yo me cubría la cara y buscaba donde tirarme si me prendía fuego. Había un charco con barro ahí cerca, y pensé ‘si me prende me tiro ahí’”.

Esos segundos fueron eternos. Hasta que el agresor reaccionó, ante la amenaza de su amiga de llamar a la policía. Se levanto, subió a su moto y se fue.

La mujer tomó su cartera y se fue con la intención de dirigirse a la comisaría. Cuando estaba por llegar al puente de Álvarez Rodríguez, Serenelli apareció otra vez desde un camino lateral. Le volvió a tirar la moto encima y la obligó a parar. La sacó del auto de los pelos y la arrojó al medio del camino.

Otra vez amenazando con quemarla a ella y a su auto. Pasaron varios autos por el lugar pero ninguno se detuvo. Nadie llamó a la policía. Cuando logró calmarlo, le sacó el encendedor y se escapó.

Locura homicida

Virginia llegó a la Comisaría Primera por calle Quintana, en contramano. Bajó temblando y se metió en el edificio. “Antes me había dicho que si iba a la comisaría me mataba: ‘me metés preso, pero cuando salgo te mato. A vos, a tus hijos y a tu familia’, me dijo”.

Antes de hacer la denuncia, Serenelli también llegó a la comisaría. Gritaba su nombre, la llamaba, le decía ‘vení Vir, vamos a hablar’. En ese momento, dos efectivos intentaron aprehenderlo y fueron agredidos por el hombre, que en el forcejeo quiso arrebatarle el arma a uno de ellos.

Serenelli, finalmente, quedó aprehendido acusado de “tentativa de homicidio agravado”, un delito que prevé más de 15 años de cárcel.

El viernes, el Juzgado de Garantías deberá resolver si se mantiene la acusación de la UFIJ Nº 8, subrogada por Alvite Galante y si se convierte la aprehensión en detención.

“Si sale me mata, ya me lo dijo. A mi y a mis hijos”, dijo con lágrimas contenidas y vos quebrada. Todavía temblando por el miedo. Todavía con olor a nafta en su nariz.

Antecedentes peligrosos

Hace poco más de cinco meses, Esteban Luis Serenelli protagonizó otro caso de violencia de género, cuando ingresó por la fuerza a la vivienda de su ex pareja, ubicada en avenida República, y la prendió fuego. Por ese hecho tiene una causa por daño en la Comisaría de la Mujer, además de una desobediencia por otro caso de violencia de género, por la que tiene una “restricción de acercamiento” .

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