En Mendoza hay cada vez más hechos y la edad de las personas afectadas ha bajado de 25/45 años a menores de 21. El trato interdisciplinario y la difusión de los casos contribuyen al aumento de las denuncias contra los atacantes.
“La maté, hice el pozo y la enterré”, dijo Manuel Mansilla, de 16 años, ante la Justicia de Rufino, Santa Fe, acerca de su novia, Chiara Páez, de 14 años, quien estaba embarazada de él. Al margen de cómo termine la causa penal, esto pasa en todos lados y duele, mucho, de tan sólo escucharse. Pero quienes realmente saben cuánto duele son las víctimas de estas vejaciones, que en Mendoza cada vez son más y más jóvenes.
Desde la Dirección de la Mujer Carmen Argibay, que depende de la Suprema Corte de Justicia, comentaron que está disminuyendo la edad de la violencia de género y que este año están interviniendo en casos de menores de 21 años.
“Habitualmente trabajábamos con una franja etaria que iba de los 25 a los 45. Pero en los últimos meses hemos recibido desde chicas de 20 años hasta consultas de adolescentes de 15 o 16 años con intentos de suicidio por ser víctimas de violencia en la pareja”, señaló Stella Spezia, titular de la dirección.
Esta realidad alarmante obedece a dos elementos: el aumento de casos y la concientización, que alienta una mayor cantidad de denuncias.
Sin embargo, para Silvina Anfuso, socióloga y coordinadora en Mendoza de la comunidad Mumalá (Mujeres de la Matria Latinoamericana), “hay un aumento objetivo de la violencia. En los últimos años se incrementó la cantidad de femicidios en nuestro país y esos datos no pueden desmerecerse. Lo que puede analizarse es que en cada población etaria la violencia toma formas diferentes. En las mujeres adultas hay un componente del amor más romántico, en cambio en las adolescentes juega un rol central la cosificación e identificación”.
Esta escalada de casos de mujeres insultadas, golpeadas y asesinadas a manos de sus parejas se da sobre un manto legal que propone prevenir, sancionar y eliminar esta problemática: el 14 de abril de 2009 se publicó en el Boletín Oficial la ley nacional 26.485 y el 30 de noviembre de 2010 Mendoza adhirió con la ley 8.226.
La concientización no viene sola
“Noviazgo sin violencia” es el nombre del programa a cargo del Ministerio de Desarrollo Social. Desde allí se busca prevenir y erradicar, a través de actividades coordinadas con la DGE, la violencia en el noviazgo adolescente.
“Las características de la violencia en la adolescencia son las mismas que en la adultez pero con el agravante de que los jóvenes están en una situación de vulnerabilidad: son las primeras relaciones, buscan la identificación con los pares”, explicó Soledad Benegas, directora del área de la mujer.
Por eso, en 2013 se incorporó la violencia de género a todos los niveles escolares para trabajar de manera transversal sobre la problemática con análisis de texto y obras de teatro. Se busca que desde pequeños vayan identificando conductas violentas que no son normales, como los celos excesivos o la pérdida de la autodeterminación (típicas frases como “No voy al viaje porque mi novio se enoja” o “No salgo con las chicas”). Se trabaja en esa línea con talleres en barrios y universidades, donde también se reparten folletos y se brindan charlas intersectoriales.
El programa se viene desarrollando desde el comienzo de la gestión de Francisco Pérez. Benegas es, a su vez, fundadora de Sobran los Motivos, hogar para mujeres y niños en situación de violencia, ubicado en Paso de los Andes 120 de Ciudad.
Padres y redes sociales
La mayoría de las denuncias radicadas no se materializan por decisión propia de los adolescentes, sino por la intervención de terceros: familia o amigos. Por eso, un dato central en esta situación de violencia contra la mujer es el rol que ejercen los padres.
“Hay tipos de comportamientos o indicios de vínculos insanos que manifiestan los jóvenes y a los que los padres deben estar atentos: algún raspón o pérdida de la autodeterminación, en donde la menor se priva de actividades con sus pares por miedo a que el novio se enfade, entre otros”, detalló Benegas.
Cuentan especialistas que muchos jóvenes no piden ayuda por miedo a que se los minimice. Eluden la ayuda de los padres por miedo a volver a someterse al “control” de ellos. A veces creen que pueden salir adelante por sí solos.
En todos los casos, es un proceso gradual. Se termina visibilizando cuando se convierte en un hecho fatal, aunque los síntomas enfermizos de la relación anteceden a la tragedia.
A su vez, la exposición que generan las redes sociales puede servir para bien o para mal. “Nosotros recomendamos tener un diálogo activo con los adolescentes. Incluso en determinadas edades se puede tener clave compartida con los hijos chicos”, sugirió Benegas.
De acuerdo con la observación que hizo Anfuso, “las redes sociales nos evidencian actitudes de los adolescentes que los adultos no tomamos en cuenta. Muestran buenos datos para mirar. Incluso cuando las jóvenes ocultan información por miedo a pelearse con el novio, hay violencia. Por eso, cualquier situación puede ser útil”.
El papel de los medios
Tanto desde la Dirección de la Mujer como desde el programa “Noviazgo sin violencia”, reconocen que en la actualidad la violencia de género forma parte del debate que, en parte, han propiciado los medios de comunicación.
“El periodismo viene dando información sobre el tema para que la violencia deje de tomarse como algo natural. Está realizando una tarea educativa que le sirve a la mujer para saber que tiene derecho a vivir en paz”, señaló Spezia, desde la Justicia.
En sintonía se expresó Benegas, de Desarrollo Social: “En muchos casos las mujeres se deciden gracias al gran aporte que ha hecho la mediatización”.
Sin embargo, aún existen lugares comunes que distorsionan los hechos y abonan la confusión: hablar de crímenes pasionales es incierto porque en realidad son femicidios. Acontecimientos de esta naturaleza deben ser tratados con sensibilidad.
“Se notan avances. A algunas situaciones los jóvenes las reconocen como peligrosas. Pero es difícil escapar al arraigo cultural. Se confunden conceptos”, concluyó Benegas.
“No disminuye y, además, toma nuevas formas”
Según los datos de la ONG la Casa del Encuentro, desde el 2008 hasta la fecha los femicidios vienen aumentando año a año en nuestro país. Este dato nos hace inferir que la violencia de género ha aumentado. Si bien en el año 2009 se sancionó la Ley 26.485 para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres, la norma no termina de implementarse, por lo que es muy difícil revertir este problema sin políticas públicas adecuadas y efectivas.
Podemos observar, también, que la violencia de género en vez de disminuir asume nuevas formas. Podríamos decir que en las mujeres y varones de edades adultas prevalece una idea de un “amor romántico” en donde todo se soporta por “amor”. En cambio, en las relaciones de pareja en adolescentes juega un rol central la cosificación de las mujeres como forma de violencia.
Estoy encargada del departamento de Mujer y Equidad de la Municipalidad de Godoy Cruz, y allí percibimos la necesidad de trabajar más en las relaciones personales de los adolescentes. En este momento estamos llevando adelante una campaña llamada “Te quiero mucho -te quiero libre”, que consiste en talleres de formación en género y sexualidad. Pero la magnitud de esta problemática requiere de más políticas públicas, que hoy faltan en el país y en Mendoza.
Señales a tener en cuenta
Raspones. Indicadores corporales de esta naturaleza deben ser advertidos por los padres, ya que pueden ser consecuencia de un acto violento.
Pérdida de la autodeterminación. Cuando las féminas comienzan con frases como “No voy a salir con las chicas porque mi novio se va a enojar” o rehúsan viajes o planes por los mismos motivos pueden ser indicios de que algo está mal y que hay que prestar atención.
Adónde acudir
Dirección de la mujer Carmen Argibay
Está ubicada en el segundo piso del Palacio Judicial (Patricias Mendocinas y Virgen del Carmen de Cuyo), ala norte, oficinas 9, 10 y 15.Atiende de lunes a viernes de 8 a 19.Línea gratuita 0800 666 5878Derivados a celulares 4493236 /4495749. Atención de 12 a 14 horas por día. Los fines de semana, para casos urgentes.

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