Violencia de género: la dramática historia de una mendocina asesinada a golpes

Violencia de género: la dramática historia de una mendocina asesinada a golpes
Mirta Beatriz Naranjo murió el 20 de setiembre pero su fallecimiento salió a la luz recién en las últimas horas. La Justicia detuvo a su esposo, un comerciante a quien se lo imputó por homicidio.
El martirio duró varios años. La víctima, una ama de casa de 46 años, fue el blanco de un sinfín de agresiones, hasta que la historia tuvo su peor desenlace: la mujer murió como consecuencia de los maltratos y la Justicia detuvo a su esposo, un comerciante mendocino que ahora está preso.

Los constantes golpes y agravios se mantuvieron con un fuerte hermetismo por años, casi igual que el expediente que investigaba desde hace varios meses la Justicia y que recién ahora salió a la luz.

Mirtha Beatriz Naranjo tenía 46 años y murió el 20 de setiembre de este año. Casi tres meses antes había sido internada luego de sus hijos la llevaran al hospital Central por estar con vómitos, mareos y prácticamente inconsciente.

La asistencia médica desató una terrible historia. Naranjo tenía golpes por todos lados y uno de estos, en la cabeza, había provocado un hematoma. Luego, esa lesión generó un daño cerebral, y finalmente un fallo multi orgánico (cuando dejan de funcionar los órganos vitales) que le provocó la muerte.

Su esposo, Ricardo Alberto Muñoz, comerciante y dueño del local céntrico “El Rey de las Bomba de Agua”, estaba detenido desde hace varias semanas, acusado de lesiones, pero el deceso de la mujer, hizo destapar todo.

Dos de los hijos del matrimonio, un chico de 17 años y una joven de 24, dejaron el miedo de lado y dieron detalles de los maltratos a los que la mujer era sometida. Contaron que había denuncias previas y complicaron en demasía al sospechoso.

La casa de las bombas

La Casa de las Bombas, el negocio del acusado

Muñoz, quien está preso desde el 20 de julio de este año, seguirá acusado por el homicidio y en las próximas horas, la fiscal Laura Rousselle dictará la prisión preventiva, lo que generará que el hombre continúe detenido hasta la realización del juicio.

La crónica de una muerte anunciada

El 12 de julio, Naranjo amaneció golpeada. Tenía heridas en varias partes del cuerpo y según consta en el expediente judicial, estaba totalmente “perdida”.

“Contestaba incoherencias, vomitaba”, contó una alta fuente judicial. Por esto, sus cuatro hijos, entre ellos una joven discapacitada, la llevaron al Central. Allí la recibió la médica de guardia quien, de casualidad o con buen ojo clínico, destapó una historia dramática.

La facultativa diagnosticó “traumatismo por golpiza” y así le dio intervención a la Justicia. La fiscal Rousselle se hizo cargo del expediente y ordenó una serie de medidas. Horas después, los estudios médicos empezaron a demostrar que el estado de Naranjo no era el esperado.

Por una tomografía se detectó que la mujer tenía un hematoma y que la víctima “ya no podía responder conscientemente a cualquier pregunta”. Desde ese momento, quedó internada con pronóstico reservado y en terapia intensiva.

Al mismo tiempo, Rousselle acumuló dos expedientes en los que el fiscal Gonzalo Nazar investigaba presuntos maltratos hacia la mujer por parte de su pareja.

“El doctor (por Nazar) instruyó de manera perfecta las causas, pero al tratarse de un delito excarcelable (lesiones leves), ordenó la libertad del sospechoso”, explicó Rousselle.

Con esto, y sumado a algunas testimoniales, la fiscal revocó la libertad y ordenó la detención del hombre, quien el 20 de julio quedó incomunicado.

Su defensa, a cargo de Marcelo López, pidió dos recupero de la libertad y luego una prisión domiciliaria. Todo fue rechazado por la fiscal y por eso hasta el día de la fecha, Muñoz sigue tras las rejas.

Con la muerte de la mujer, sus hijos decidieron contar la verdad y dieron detalles clave para la causa. Ante esto, Muñoz fue acusado de “homicidio preterintencional agravado por el vínculo”, por lo que arriesga una pena de 10 a 25 años de cárcel.

Esto porque la necropsia confirmó que lo que provocó la herida fatal (el hematoma) fue un golpe de puño, por lo tanto, no se puede confirmar que la intención concreta del agresor, en ese momento, era asesinar a la fémina.

Ahora el hecho, prácticamente esclarecido, encara su parte final de instrucción. El pedido de preventiva hará que la causa empiece a caminar hacia un juicio oral. Allí, Muñoz deberá responder por el crimen de su esposa y por todo un martirio que provocó una víctima más de violencia de género.

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