En Posadas, la lista de denuncias telefónicas sigue siendo liderada por la violencia de género, según indicaron desde la Línea 102. La Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema de Justicia de la Nación difundió que en septiembre de 2011 ingresaron 708 casos de violencia doméstica de los cuales casi el 80% de las víctimas son mujeres.
“Cuando el hombre empieza a gritarle, a degradarle, la mujer le resta importancia porque no sabe o no entiende que hay distintos tipos de violencia”, explicó la profesional. En este sentido, señaló que se dividen en violencia psicológica, física, económica y sexual.
Violencia psicológica. “Es la más sutil”, sostuvo Krausemann. Se caracteriza por el control y el aislamiento, está marcada por gritos, insultos, humillaciones y manipulaciones que generan culpa.
“Tratan de aislar a la mujer de los amigos, la familia y el trabajo, las mujeres tienen que tener en cuenta estos comportamientos”, dijo.
El abusador comienza a cercar a la mujer, alejándola de su entorno, generándole una dependencia. “Su autoestima depende del abusador, cada vez se siente más sola, con más miedo y culpa. Cuando llegan a los golpes, la distorsión de la realidad es tan grande que no toma la magnitud del golpe”, advirtió.
Cuando empieza el maltrato, el abusador desorienta a su víctima, la mujer ve todo lo bueno del otro y termina minimizando y negando la realidad del maltrato.
Violencia física. Es la que determina la denuncia en la mayoría de los casos. Las marcas en el cuerpo generan alarma en el entorno y luego en la víctima. “Siempre que hay violencia física, hay violencia psicológica”, indicó la Licenciada.
Violencia económica. Se trata de hombres que cercan sus ingresos y no permiten que la mujer participe de sus ingresos. “Muchas veces son parejas en las que el hombre es el que trabaja y le dan solamente para lo básico e indispensable, la mujer tiene que rendirles cuentas de todo”, afirmó Krausemann.
También hay hombres que obligan a sus mujeres a dejar el trabajo bajo engaños, con excusas, para después sacarles el “beneficio” que antes prometían.
Krausemann indicó que en estos casos, hay una gran inseguridad en el que maltrata.
Por otro lado, un caso que últimamente aparece con más frecuencia, según indicó, donde la mujer es la que trabaja y el hombre se apropia del sueldo. “Es el administrador del dinero, ella termina teniendo que pedir permiso al marido para usar el dinero que ella ganó. Se da tanto en clases bajas como altas”, indicó.
Violencia sexual. Se trata de algún tipo de abuso que se da en la pareja sin el consentimiento de la mujer.
“Hasta hace poco se creía y se legislaba a favor de que como se daba dentro de la pareja no era un problema ni estaba fuera de la ley, hoy se sabe que también se debe denunciar”, explicó.
Víctima de guerra. Respecto a las secuelas, de la violencia en la mujer, la profesional sostuvo que suelen padecer síntomas del trastorno de estrés post traumático que comúnmente tienen víctimas de guerra o de violaciones. “Son mujeres que sufren de depresión muchas veces, pueden volverse violentas, les cuesta mucho salir. Cuesta, pero se sale.”, afirmó.
La importancia de la prevención. La Licenciada en Psicología destacó la importancia de prevenir la violencia de género desde el rol de madres, es decir enseñar a las hijas mujeres a marcar límites y reaccionar ante las diferencias culturales de género.
“Hay que inculcar a las jóvenes que no hay que permitir las diferencias, tener cuidado con los hombres controladores, prestar atención para no someterse al aislamiento”, dijo.
Pese a los cambios culturales que se han dado en el último tiempo, donde se expone a la mujer como “par” del hombre en distintos ámbitos, Krausemann aseguró que por fuera puede haber mucho cambio, pero internamente no. “Los cambios son lentos y graduales, todavía hay que lidiar con eso”, sostuvo.
La presencia, la mejor ayuda. Respecto a la manera de ayudar a alguien que es víctima de violencia, la profesional destacó la importancia de permanecer junto a la mujer. “Es difícil porque la persona generalmente reacciona cuando realmente se da cuenta de la gravedad de lo que vive. Lo mejor es no alejarse y tratar de hablarle del tema de una manera no invasiva, la mujer golpeada es muy vulnerable y el hombre va a tratar de evitar que uno se acerque”, aseguró.
Estar alerta, es la cuestión. “No hay acción que justifique la violencia, hay que estar alerta y denunciar”, sentenció.
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