En lo que va del año se radicaron en la dependencia judicial 256 denuncias (en enero 57, en febrero 69, en marzo 54 y en abril 76). Estableciendo una comparación con las recibidas el año pasado, se confirma un aumento de más del 65 por ciento.
En una entrevista con LA OPINION, el doctor Walter Giuliani, juez de Familia, se refirió al aumento en el número de causas vinculadas con esta problemática que se tramitan en nuestra ciudad.
El registro oficial indica que durante los primeros cuatro meses de este año se radicaron en el Juzgado de Familia local 256 denuncias por violencia familiar (en enero 57, en febrero 69, en marzo 54 y en abril 76). Una cifra que por sí misma llama a la reflexión y lleva automáticamente a pensar en los casos extremos, emblemáticos, que han marcado a fuego a los pergaminenenses y que se torna aún más preocupante si se la compara con lo sucedido un año atrás, ya que durante los primeros cuatro meses de 2012 se iniciaron 168 causas por dicha temática, lo que refleja un incremento de más del 65 por ciento.
Respecto de los datos estadísticos de los últimos meses, el magistrado explicó que se ha producido un incremento significativo de los casos denunciados en más del doble si se compara con 2011. Vale aclarar que las cifras no responden necesariamente a un aumento de episodios sino –y más probablemente- a que más personas (que ya eran víctimas del flagelo) se acercan a la Justicia, denuncian y buscan soluciones. Desde este punto de vista, una noticia tan negativa como el incremento de causas pasa a tener otro cariz, más positivo, que habla de un trabajo de concientización que está surtiendo efecto.
Aumento
Al referirse al aumento de las denuncias de casos de violencia familiar, Giuliani destacó “el importante rol de los medios de comunicación y el trabajo de los órganos oficiales en la difusión de todo lo referente a ésta problemática, la colaboración de la propia víctima, que se anima más a realizar las denuncias correspondientes cuando antes no era tan así, y la mayor concientización por parte de la comunidad de no permanecer ajena a dicha situación. Cada vez con más frecuencia llegan denuncias efectuadas por personas que conocen alguna situación de violencia sobre todo contra niños y adolescentes y lo denuncian, sin llegar siquiera a ser parientes de las víctimas”.
También dijo que “la violencia familiar no distingue entre mujeres y varones, pero en la casi totalidad de los casos tienen como protagonistas a mujeres y niños. Además destacó el incremento en los casos de noviazgos violentos en adolescentes”.
Formas de violencia
La casuística a la que refiere este informe es de violencia familiar, es decir particularmente la que recibe una persona en el seno de su propio hogar. Esta puede ser física o psicológica y es cada vez más frecuente la económica, que se da cuando uno de los esposos extorsiona o mantiene contra su voluntad a su pareja por el sólo hecho de ser quien la mantiene. Por eso, al no ser sólo física, la violencia intrafamiliar no siempre es visible. Como se escucha habitualmente, “cada familia es un mundo”, por lo que suele pasar que terceros, incluso cercanos, no noten que se vive una realidad de maltrato.
Sobre la base de su experiencia, Giuliani comentó a LA OPINION que “la violencia generalmente comienza con el maltrato verbal y psicológico, la última instancia llega a ser lo físico”, por eso muchas veces las personas que son maltratadas no reconocen que lo están siendo. Otro factor para que no denuncien. Por eso, el hecho de que hoy se hable más del tema en los medios masivos y se realicen campañas frecuentemente ha servido para que muchas personas descubran que lo que viven es un delito que debe ser denunciado y una enfermedad que puede ser tratada. Entonces, se acercan a la Justicia y esto es lo que hace que, en parte, suban las estadísticas.
Medidas solicitadas
El funcionario confió que cuando una víctima llega a la Justicia, lo primero que suele solicitar es una prohibición de acercamiento del agresor, también respecto del domicilio (en una gran mayoría) y en menor proporción se solicita la medida la exclusión del autor de la agresión de la vivienda donde habita el grupo familiar, el reintegro al domicilio del damnificado y también la asistencia del agresor a programas de rehabilitación.
La mayoría de las veces, las víctimas (mujeres) temen quedar desamparadas al separarse de su cónyuge o pareja. Por ello solicitan asimismo se fijen alimentos para los hijos y el grupo familiar. Estas son herramientas con que cuentan los damnificados a la hora de buscar ayuda en las autoridades.
La celeridad que amerita
Una vez efectuada la denuncia, ésta es tramitada con la celeridad y urgencia que impone el caso en particular. Durante los primeros cuatro meses de este año fueron dictadas 252 resoluciones en causas por violencia familiar. En la mayoría de los casos se ordenó restricción de ingreso del agresor al hogar, así como también prohibición de acercamiento del autor de la agresión a 300 metros del domicilio que habitan la víctima y su grupo familiar, así como también en la vía pública y a los lugares de trabajo. Hubo casos en los que se dispuso la exclusión de la vivienda del autor de la violencia y si el cónyuge o concubino excluido era el sostén del hogar, al mismo tiempo de excluirlo se le impuso la obligación de abonar alimentos para el grupo familiar. También en casi todos los casos se le impone al agresor abstenerse de comunicarse con la víctima por teléfono (fijo o móvil), a través de mensajes de texto, correo electrónico y por redes sociales.
Si bien éstas medidas son esencialmente provisorias (susceptibles de ser modificadas cuando han cambiado las circunstancias que motivaron su dictado), se disponen por un plazo aproximado de tres o cuatro meses, aunque la duración depende de los antecedentes de la causa, pudiendo las mismas ser mantenidas hasta tanto se acredite que el contacto no resulta perjudicial para la integridad psicofísica del peticionante de las medidas. Asimismo se les aconseja y a veces se impone la realización de tratamiento psicológico o la asistencia a grupos de orientación. No debe olvidarse que el objetivo de las leyes de protección contra la violencia familiar es preventivo y no sancionatorio.
Una solución para todos
El funcionario señaló que luego de adoptada la medida de protección, la causa no finaliza sino que el equipo interdisciplinario del Juzgado trabaja con la víctima, con el agresor y con la familia para ir modificando este tipo de situaciones problemáticas. Asimismo se dispone la realización de audiencias con ambas partes en días y horarios distintos. Giuliani confió que estos encuentros a veces se aconseja a las partes y otras se impone la realización de terapia individual o grupal o la asistencia a grupos de orientación, como medio para superar la crisis intrafamiliar.
Leyes actualizadas
En la provincia de Buenos aires rige la Ley Nº 12.569 que tutela a la víctima de toda clase de violencia familiar, no sólo violencia de género. Pero además resultan de aplicación la Ley Nacional Nº 24.417 de protección contra la violencia familiar y la Ley Nº 26.485 de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales. “Esta ley implica un cambio de paradigma en tanto aborda la temática de la violencia de género desde una perspectiva infinitamente más amplia y abarcativa de la que existía en nuestra legislación. Regula específicamente las formas y alcances de la violencia contra las mujeres, pudiendo ser ésta física, psicológica, sexual y económica o patrimonial. Posee todo un basamento que, desde el punto de vista jurídico, visualiza a los abusos contra las mujeres como una grave violación de sus derechos humanos”, destacó Giuliani.
Las nuevas normativas, que vieron la luz en el último decenio, consideran que no sólo la violencia física (algunas veces visible y otras no) es un delito. Se han incorporado figuras como el “mobbing” (acoso laboral), la violencia psicológica y verbal que se sotiene a partir de una extorsión económica, y cualquier otro tipo de situación que ponga a una persona en situación de indefensión frente a otra.
Hacer visible el flagelo
Por último, el funcionario señaló que una de las claves para contrarrestar este flagelo es difundir toda la información posible sobre cómo debe actuar la persona que se ve en situaciones de riesgo y violencia ya sea verbal, física o psicológica.
“Erradicar la violencia familiar y la violencia contra las mujeres (de género) es una responsabilidad del Estado, así como también de la sociedad en su conjunto. El Estado debe desarrollar políticas y estrategias para la equidad de género y en particular una fuerte sensibilización sobre la violencia de manera tal que se ‘desnaturalice’, se dé a conocer y la comunidad sienta el compromiso de visibilizar estos hechos dejando atrás la cuestión que es sólo de ámbito privado”. Por eso el juez insta a la ciudadanía a realizar las denuncias para que las autoridades brinden todo el apoyo legal.
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