Violencia familiar: por mes, la Justicia recibe 600 denuncias

Violencia familiar: por mes, la Justicia recibe 600 denuncias

Son sólo los casos de las mujeres que se atreven a pedir la restricción de acercamiento o la exclusión del hogar. Desde el año pasado, los hechos son cada vez más violentos. "Mar del Plata está entre las más litigiosas de Buenos Aires", cuenta la jueza Alejandra Obligado

La nena estaba en el aula con los compañeros cuando de repente se desmayó. Desde ese día, las maestras intentaron descubrir qué era lo que le pasaba. Hasta que la chica, de a poco, empezó a contar su tragedia: en la casa, el papá y la mamá la golpeaban, la encerraban en el baño y la ataban con precintos plásticos para que no se moviera. Podía estar días sin comer.

El caso no es aislado en Mar del Plata, donde la violencia familiar es su flagelo que no se detiene: en promedio por mes la Justicia recibe 600 denuncias. Desde el 2013 cada vez hay más chicos entre las víctimas.

El 90% de las denuncias que llegan a los juzgados son de mujeres que se animan a romper el cerco de violencia a la que son sometidas por sus parejas. La mayoría cuenta que son víctimas de violencia psicológica y maltratos físicos .

La primera instancia del camino de una denunciante es contar su caso en la comisaría de la mujer. Ahí deberá decidir si solo pedir ayuda psicológica o reclamar la restricción de acercamiento o exclusión del golpeador del hogar. En este último caso, empezarán a intervenir los Juzgados de Familia. Pero además al hacer la denuncia tendrá que tomar otra decisión clave: resolver si denuncia penalmente al golpeador. La mayoría, por miedo, no se anima a hacerlo.

En promedio, por año se reciben entre 7.000 y 7.500 denuncias de violencia familiar, una cifra que está por encima del promedio provincial. "Mar del Plata está entre las más litigiosas de Buenos Aires", le cuenta a LA CAPITAL Alejandra Obligado, magistrada del Juzgado de Familia Nº5. En General Pueyrredon hay seis juzgados que cada quince días están de turno para recibir los casos.

Los jueces están acostumbrados a ver hechos tan atroces como conmovedores. Martín -nombre ficticio para preservar su identidad- es uno de ellos. Tiene trece años y un leve retraso. Desde los cinco años su vida es un calvario. Su mamá le llegó a pegar con un palo con clavos en la cara hasta casi desfigurarlo. Los asistentes sociales pudieron sacarlo de ese infierno y en un hogar lo ayudaron. Una vez que estuvo recuperado, volvió a su casa porque extrañaba a su mamá. Lo recibió con otra paliza. Martín terminó otra vez está internado.

"Generalmente el maltrato infantil era indirecto. Es decir, el adulto maltrataba a otro adulto y el niño lo sufría. Pero desde el año pasado el maltrato comenzó a ser directo y el nene pasa a ser pasa a ser parte de la denuncia. La mujer no solo dice que es una víctima sino que también su hijo lo es", explica Obligado. Y agrega: "La estadística ha crecido bastante en los pedidos de restricción de acercamiento hacia los niños. Es decir que ahora el victimario no sólo le pega a otro adulto sino que también se la agarra con sus hijos".

El 70% de las mujeres que se atreve a denunciar pide la restricción de acercamiento; y casi el 30% restante la exclusión del hogar del victimario. "Este dato es bueno porque quiere decir que si se que viene a denunciar la restricción es que ya ha decidido separarse. De todas maneras, las situaciones fatales de violencia familiar acontecen con una restricción de acercamiento violada por el sujeto", relata la jueza.

Víctimas indefensas

Las víctimas de la violencia familiar suelen repetir que están indefensas. Es porque sienten que el golpeador puede quebrar con facilidad la restricción de acercamiento y matarlas. "Esto pasa porque en la época en que vivimos el ser humano está acostumbrado a no respetar las normas.

Lo que está inculcado en la sociedad argentina en esta etapa postmoderna es la anomia, vivir sin normas. En los años 90 empezó de esto de no cumplir las normas como reglas de conducta", sostiene Obligado.

La jueza explica que los juzgados de familias no tienen herramientas para frenar al golpeador si el Estado no se compromete con la víctima. "¿Cómo le hacés cumplir la restricción de acercamiento? Supongamos que la policía lo detiene in fraganti. Lo llevan a la comisaría pero no pueden demorarlo ni dejarlo detenido por ese delito. Entonces llaman al fiscal y éste dice que debe seguir interviniendo el juez de familia. ¿Entonces que puedo hacer yo? Yo puedo hacer que haga lo que la ley dice. Y la ley dice que cuando se incumple una restricción de acercamiento debe hacer tareas comunitarias. ¿Quieren que lo mande a pintar una escuela a las tres de la mañana", se indigna Obligado.

- ¿Cree que hay que modificar la ley para cuidar más a las víctimas?, le preguntó LA CAPITAL.

"Creo que hay que hacerle un ajuste a la ley. La violencia familiar no empieza y termina en los juzgados. Hay que trabajar en la prevención. Y la prevención es trabajar con el Poder Ejecutivo en el entendimiento de la que la violencia debe tener una red de contención".

El precario rol del Estado

La jueza considera que en Mar del Plata esa red es "muy pobre y precaria". "Si todos estamos de acuerdo en que la Justicia toma medidas para empezar a transformar el flagelo de la violencia y a luchar contra eso, ahí vamos bien. Ahora si se piensa que con una medida cautelar se termina el flagelo de la violencia estamos en problemas", sostiene Obligado.

El caso de una mujer de 42 años que se atrevió a denunciar a su marido que la golpeaba es un ejemplo. "Este es el peor día de mi vida", le dijo al especialista que la atendió. "La víctima suele pensar que una vez que hizo la denuncia quedó en una soledad absoluta. Ahí es cuando el Poder Ejecutivo tiene que darse de la mano con el Judicial para acompañar a esta víctima y no dejarla sola. Si no la mujer se dice: ¿Para qué hice la denuncia?", explica la jueza. Y agrega: "En Capital Federal hay una oficina que es de acompañamiento de la víctima: le ponen un abogado y hasta la llevan a un hogar. Pero Dios está en Capital y acá a veces no hay ni siquiera hay un apóstol. La víctima se siente indefensa. Ahí es cuando se falla".

De todas maneras, Obligado reconoce que en General Pueyrredon la situación está un poco mejor que hace algunos años. "Hoy la Municipalidad está trabajando en esa idea de que la denuncia empieza acá pero continúa con una red de contención. Hay una casa donde la mujer que hace denuncia puede ir para no volver al lugar de la violencia", explica. Y destaca que hay una defensoría especializada a cargo de Julio Furundarena donde la acompañan y asisten a la mujer que se animó a denunciar.

Los especialistas también trabajan para que las víctimas del maltrato familiar puedan recuperar su vida. Aunque el trabajo no es fácil. La nena que se desmayó en el colegio porque sus padres la golpeaban y no la alimentaban pudo ser dada en adopción. En su nueva casa, un día vio cómo un empleado instalaba el sistema de cable. Entonces, miró a su mamá adoptiva y le dijo: "Ese plástico es igual que usaba mi papá para atarme y pegarme". Las huellas de la violencia la perseguirán toda la vida.

Los distintos tipos de violencia

La ley Nº 26.485 reconoce cinco distintos tipos de violencia. Y los define así:

Física: La que se emplea contra el cuerpo de la mujer produciendo dolor, daño o riesgo de producirlo y cualquier otra forma de maltrato o agresión que afecte su integridad física.

Psicológica: La que causa daño emocional y disminución de la autoestima o perjudica y perturba el pleno desarrollo personal o que busca degradar o controlar sus acciones, comportamientos, creencias y decisiones, mediante amenaza, acoso, hostigamiento, restricción, humillación, deshonra, descrédito, manipulación o aislamiento.

Sexual: Cualquier acción que implique la vulneración en todas sus formas, con o sin acceso genital, del derecho de la mujer de decidir voluntariamente acerca de su vida sexual o reproductiva a través de amenazas, coerción, uso de la fuerza o intimidación, incluyendo la violación dentro del matrimonio o de otras relaciones vinculares o de parentesco, exista o no convivencia, así como la prostitución forzada, explotación, esclavitud, acoso, abuso sexual y trata de mujeres.

Económica y patrimonial: La que se dirige a ocasionar un menoscabo en los recursos económicos o patrimoniales de la mujer, a través de la perturbación de la posesión, tenencia o propiedad de sus bienes, pérdida, sustracción, destrucción, retención o distracción indebida de objetos, instrumentos de trabajo, documentos personales, bienes, valores y derechos patrimoniales.

Simbólica: La que a través de patrones estereotipados, mensajes, valores, íconos o signos transmita y reproduzca dominación, desigualdad y discriminación en las relaciones sociales, naturalizando la subordinación de la mujer en la sociedad.

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