De 243 víctimas que se atrevieron a denunciar en 2011, los casos ascendieron a 640 en 2013. En gran parte de ellos está presente el alcohol y otras sustancias.
Año 2011. 243 denuncias en todo el año. Un promedio de 20 mensuales.
Año 2012. 449 denuncias. Promedio mensual de 37 denuncias
Año 2013 640 denuncias. Promedio mensual: 53 causas cada 30 días.
Con estos datos a los que tuvo acceso Paralelo 32, se deduce que en solo dos años las causas ingresadas han aumentado en un porcentaje mayor al 160 por ciento. Según pudimos informarnos, hasta hace unos años atrás, en porcentajes cercanos al 60 por ciento estaba presente el alcoholismo. En estos últimos tres años se ha aumentado notablemente la presencia en los casos de violencia de estupefacientes y drogas prohibidas.
Entre el 60 y el 70 por ciento es por problemas de adicciones (estupefacientes u alcohol). De ese porcentaje entre el 40 y 50 por ciento son reiteradas o reincidentes. Y como otro dato nefasto y alarmante también ha crecido la gravedad de la violencia misma.
Son cifras y datos que no dejan mucho lugar para el optimismo. En semejante escenario. ¿Cómo se solucionan los casos de violencia que engendran más violencia? ¿La exclusión del violento del ámbito de la familia por un tiempo determinado no ha quedado como una “pena leve”? ¿Qué se puede hacer con tanta locura? Los interrogantes son muchos. Las respuestas no son fáciles ni sencillas. Le dejamos al amigo lector la ardua tarea de pensar cómo se puede minimizar semejante agujero negro de la comunidad a la que todos pertenecemos.
Comentá la nota