En muchos casos “no hay quien ejerza la función paterna y hay una madre que está, pero ausente”, según especialistas.
En tal sentido, el Lic. Matías Moya Arquetti, psicólogo forense, consideró que se trata de un tema “tremendo” debido a la frecuencia con la que se producen hechos violentos de distinto tipo que son protagonizados por menores. “Hay una orfandad de límites primarios. No hay límites si no hay referentes primarios importantes. No hay un padre que ejerza la función paterna y hay una madre que está, pero ausente. El no fijar límites en estadios primarios genera problemas disfuncionales a posteriori”, señaló.
Añadió que otro aspecto de la problemática se relaciona con las familias disfuncionales o ensambladas, en las que hay una convivencia de tres o cuatro familias y “hay una subversión de roles que genera también disrupción en el plano psíquico y conductual”.
Otra parte de la problemática es el policonsumo de psicofármacos y alcohol, que es una droga legal pero que lamentablemente mata a muchas más personas que las drogas ilegales. El consumo de estas cosas genera una situación que lleva a peleas o situaciones límites”, añadió.
Evaluó que “es tremenda la cantidad de jóvenes muertos asesinados y es tremendo también el albedrío generalizado en función del alcohol y las drogas. Hay un óoctel, la ‘jarra loca’ a la que le ponen todo tipo de sustancias tóxicas y es compartida, lo que genera estragos en la conducta”.
“Todo deriva en violencia y se debe a la orfandad de límites en función a las identificaciones primarias que son los padres. Hay muchos casos en los que vemos que los padres consumen con sus hijos”, agregó.
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