Fue violada por su padre, lo denunció y lo condenaron: “ahora siento que soy libre”

Fue violada por su padre, lo denunció y lo condenaron: “ahora siento que soy libre”

Rocío Girat tiene 20 años y su padre, un militar en actividad, la violó reiteradamente durante cuatro años. Fue condenado a 14 años de cárcel. Ella ahora decidió crear una ONG para ayudar a otras víctimas de abusos.

Nadie, salvo ella, puede dimensionar el dolor y la angustia que sufrió durante los cuatro años más terribles de su vida. Rocío Girat (20), la joven que fue violada por su padre, Marcelo Girat, desde los desde los 13 hasta los 17 años, siente que ahora sí se hizo justicia. Su padre fue condenado a 14 años y se le revocó la posibilidad de contar con el beneficio de arresto domiciliario. Tras el proceso judicial que tuvo que afrontar hasta la condena de su abusador, que en este caso resultó ser su propio padre, Roció aceptó recibir a La Vanguardia en Mar del Plata y contó cómo sigue su vida.  "Ahora sé que va a estar preso, eso me tranquiliza, y espero la sentencia firme para que pase esos 14 años en la cárcel por violarme a mí, su hija", afirmó la joven mientras conversa con este diario. Según consta en la causa, los abusos se repitieron tanto en el que era su domicilio particular como en dependencias de la Base Naval Mar del Plata, donde su padre prestaba servicios. "Espero que a partir de ahora también la Armada investigue y pida explicaciones de por qué nadie dijo nada cuando tantos me vieron entrar de madrugada a esa base militar. Muchos subían el volumen de la música mientras él me violaba", resaltó. Ella relató que padeció la primera violación a los 13 años. "El usó el método de decirme que iba a ser mi instructor sexual. Me violó desde los 13 hasta los 17 años. A los 16 me violó en la Base Naval", dijo. Ese es su lugar de trabajo hasta el día de hoy, ya que no lo expulsaron de la Fuerza. "Yo ingresaba a las 12 de la noche hasta las 3 de la mañana. Estaba ahí adentro, me veía personal militar, nadie dijo nada. Es más, en este momento todavía no se presentó nadie de la Armada a preguntar o a decir 'lo siento mucho". Pero el camino de Rocío hasta llegar a la condena de  quien la abusó y la violó no fue sencillo y su historia lo demuestra. “Todo fue muy rápido y siguen pasando cosas. No es que tengo tiempo para parar y ponerme a pensar y eso está bueno porque donde uno para y se pone a pensar te pones triste, entonces está bueno continuar  y tener una lucha por quien seguir. Creo que eso es más reparatorio que ponerme a pensar todo lo que pasó o ponerme a pensar que tuve que andar por todos lados hablando de mi historia, me parece que es más sanador, por eso empecé con esta lucha. Por otro lado hace una semana atrás me dije, ahora mi vida sigue y por eso estoy enfocada en ayudar. Me da mucha tristeza que en menos de una semana se vuelvan a repetir las mismas historias y me resulta como espejo de la que yo padecí, y eso es terrible. Hoy todavía me cruzo con historias que duelen, hablo con nenas chiquitas y eso es muy doloroso, eso es lo que me pasa siento un poco de frustración e impotencia que trato de canalizar a través de acciones positivas que oriento hacia chicas, como yo, que estén pasando por una situación similar”. Hoy Rocío reconstruye su vida a través de la irrenunciable decisión de ayudar a las víctimas de abuso y también hace terapia para sobrellevar su pesada carga emocional. “La terapia me hace ver la manera de curarme, me permite generar vínculos sanos que cuando uno es víctima de estas cosas son dañinos. En ese sentido me ayuda y por otro lado me da más fuerzas para seguir. Si bien la psicóloga es la primera que me dice  que tengo que parar un poco, encontrarme conmigo, quedarme en mi casa y empezar de vuelta mi vida, creo y quiero creer que lo que me pasó también tiene un mensaje que nada tiene que ver con el silencio, sino con todo lo contrario. Es salir, gritar tu verdad, reclamar que las cosas cambien y luchar para que haya justicia en cada caso. Por eso mi objetivo ahora es crear una ONG o una Fundación  para ayudar a las víctimas. En la actualidad, por ejemplo, las  víctimas de violencia doméstica cuentan con refugios que aporta el Estado, pero para una chica que fue violada no hay nada, más que un paso administrativo por la Comisaría de la Mujer y después volves a tu casa a convivir con la persona que te viola y te golpea. Por eso quiero luchar para que las víctimas de abusos tengan la misma contención que cualquier otra víctima”, contó la joven que fue la cara visible de una lucha de tantos otros rostros anónimos a lo lago y a lo ancho del país.  

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