Uno de los casos sucedió en Frías, donde fue detenido el acusado, y el otro ocurrió en la zona de Bandera Bajada, donde la víctima había denunciado la existencia de dos pistas clandestinas “en medio del monte”.
El más reciente es el caso del joven Julián González, que apareció sin vida al costado de una ruta cerca de Bandera Bajada, departamento Figueroa, el 25 de marzo de este año. Lo hallaron con un disparo en la cabeza y a su lado, la moto en la que había salido de su casa en busca de su novia.
Los efectivos de la Policía de Tintina, que actuaron en la investigación primigenia, no tenían dudas: se trataba de un suicidio. Pero la familia del fallecido nunca creyó la versión. El joven había manifestado en varias oportunidades que tenía planes de formar una familia y además quería “sobreponerse y ser alguien en la vida”.
Los investigadores habrían descubierto que González habría prestado colaboración para una fuerza de seguridad indicando el lugar preciso donde estaban ubicadas dos grandes pistas clandestinas entre los departamentos Figueroa y Moreno.
Enviados especiales de EL LIBERAL a la zona pudieron determinar que la gran mayoría de los pobladores del lugar “conocían” la ubicación de las pistas y referían sobre la presencia esporádica de personajes extraños que hacían disparos por las noches.
Tras la publicación de los datos aportados por la gente, días más tarde, se realizó un amplio operativo en el que Gendarmería secuestró cientos de kilos de marihuana y detuvo a seis personas.
Para los investigadores, este hecho tiene vinculación con el narcotráfico en la provincia y, teniendo en cuenta que el “Gallo” era el jefe de la logística de las pistas clandestinas, la referencia al ahora detenido es un hecho ineludible.
El segundo caso es el del policía Jonathan Barrera que fue asesinado el 5 de enero de 2011 en Frías, zona donde este año fue apresado el “Gallo”. Hubo once policías detenidos por el caso. Todos de la Subcomisaría N°23 del barrio Oeste. Los investigadores intentan determinar si el joven policía estaba detrás de averiguaciones sobre una banda de narcos que habría tenido alguna vinculación incluso con fuerzas de seguridad.
Más tarde se determinó que dos jóvenes civiles –se los acusó de ser consumidores de drogas-, habían sido los autores del asesinato y se liberó a los policías. Hoy, luego de la caída del “Gallo”, fuentes frienses informaron a EL LIBERAL que “habría que retomar la investigación porque este muchacho, es probable que algo haya descubierto en aquel entonces”.
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