En Villegas, asaltaron a vecino de 84 años, lo golpearon y le robaron

Norberto Marcelo Arias, de 84 años de edad, fue asaltado, golpeado y abandonado atado por tres hombres jóvenes que mediante engaños ingresaron a su vivienda de Suipacha y Montevideo, del barrio La Trocha.
Como cada mañana, pasadas las 6, el hombre, que desde hace 25 años vive solo, iniciaba su jornada cuando lo sorprendió el llamado.

"Escuché que me decían 'Nene', 'Gallego'¿ 'te roban las gallinas'?, y cometí el error de salir, pensando que eran conocidos, por la manera en que me llamaban. Voy con dos de esos muchachos hasta el gallinero, que me distrajeron para que otro se metiera en la casa. Todavía estaba oscuro. Cuando vemos que no había nadie en el fondo vuelvo, y ahí sale un tercero de adentro", comentó pasado el mediodía.

"En ese momento uno me toma del cuello y me meten en la casa. '¿Dónde está la moneda?', '¿Dónde está la plata?', me decían", agregó Arias.

Los golpes

Ahí lo golpearon en la mandíbula y otras partes del cuerpo, para finalmente dejarlo tirado en el piso, atado de manos detrás de la espalda, con una bufanda de su propiedad.

Al no encontrar el dinero que buscaban -Arias vive de su jubilación y no tiene ahorros-, los delincuentes se llevaron una cuchilla de cocina y un rifle calibre 14, marca Centauro.

Elena Obregón de Almirón, vecina del lugar, dijo haber visto una moto negra estacionada y a un hombre con ropa oscura alejarse con ella. Extraños movimientos a esa hora del día. Aseguró también haber llamado a la policía, pero el móvil nunca acudió.

Fue entonces que cruzó la calle y comenzó a llamarlo. Arias respondía pidiendo auxilio, pero la mujer no lo escuchó.

Casi dos horas después pudo apoyarse en su cama e incorporarse, salir al exterior y recibir la ayuda de un adolescente que vive casa por medio. El lo liberó de sus ataduras.

“Hoy me quiero morirª

En primer lugar no quería hacer la denuncia, pero los propios vecinos llamaron nuevamente a la policía. Después de las 14, tras ser revisado por médicos del Hospital, declaró en la comisaría.

Arias es uno de los 11 hijos de un matrimonio de inmigrantes asturianos y leoneses que llegó al país a principios del siglo pasado. Vivió siempre en el barrio ganándose la vida con la que producía su propia huerta, vendiendo y consumiendo el fruto de su trabajo, con un oficio en extinción.

"Me dolería saber que los que me pegaron son del barrio, que la verdad, ha cambiado mucho. Pero no, seguro que no son del barrio", se consoló.

Dueño de una fuerte personalidad, dijo que no perdió la calma en ningún momento. "Es más, les dije que se fueran y que volvieran de día. Que si necesitaban algo yo, por las buenas, los iba a ayudar", manifestó.

Sin embargo, más tarde, rodeado por vecinos y familiares que se habían acercado, confesó que "hoy tengo ganas de morirme".

Lo que no pudieron más de ocho décadas de vida lo pudieron tres cobardes que en una mala noche decidieron aprovecharse de su número y juventud. El Nene Arias, por un momento, había bajado la guardia.

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