Villa Sarmiento, entre la riqueza histórica y la carencia de servicios esenciales

En este pueblo, emblema de la Campaña del Desierto, sus tierras guardan valiosas piezas de aquellos tiempos. Paradójicamente hoy sus habitantes no tienen agua potable, gas, tampoco médico permanente
V illa Sarmiento fue en épocas de la Conquista del Desierto el fortín más importante donde se libró la lucha del indio contra el blanco. Hoy, los habitantes de este pueblo que tuvo un importante protagonismo histórico, luchan día a día por superar las carencias de servicios y de las distancias que los aíslan del resto de la región.

Son alrededor de 400 los habitantes de este poblado nacido a la vera del río Quinto, y allí donde se marca el límite entre los departamentos Río Cuarto y General Roca.

A pesar de ser uno de los poblados más antiguos, hoy sufre carencias elementales como la falta de agua potable, de gas o cloacas. Tampoco tienen farmacia, no hay un médico estable, y de necesitarlo deben sortear el penoso camino de tierra que los une a la ruta 7, y que por ser guadalosos muchas veces los deja aislados. Este trazado formaría parte del proyecto inalcanzable que es la “Ruta de Mansilla” uniendo la provincial 27 cerca de Villa Valeria con Coronel Moldes.

Sin embargo los sarmientinos no se quejan. Dicen que viven en paz y aprendieron a “arrreglárselas como pueden”. Claro que no todos piensan igual, los más jóvenes que ni siquiera cuentan con un centro de diversión como los que hay en cualquier pueblo de la zona.

Otros, se animan y piden al gobierno provincial se acuerde de ellos, principalmente con los caminos de los cuales es casi imposible llegar en tiempo de sequías como ahora, o de lluvias abundantes como en verano. “Las grandes estancias con su producción hacen un gran aporte a los ingresos provinciales”, dicen los vecinos en claro reproche de que las ganancias no vuelven a la comunidad.

Para cualquier visitante, recorrer el tortuoso camino de 25 kilómetros de médanos, serruchos y cortadas que separan la ruta 7 a la altura de Washington con el casco urbano.

El Monumento al Indio inaugurado el año pasado da la bienvenida a un camino deteriorado.

El contraste en el paisaje es contínuo. Un barrio de modernas construcciones, es la imagen opuesta de las antiguas viviendas que aún permanecen de pie. El paisaje se muestra con los árboles pintados a la cal al estilo de mediados de los años ‘70, una quietud que solo es alterada por el bullicio de los chicos que van al jardín o a la escuela.

No hay agua potable, solo la extraída por motobombas, una cisterna que reparte agua periódicamente a los domicilios desde una planta. Aunque el zanjeo para la red domiciliaria que se viene realizando es una de las obras que la Comuna viene impulsando mediante las gestiones realizadas ante el gobierno de la Nación.

No hay médico

En la actualidad Villa Sarmiento no cuenta con un médico estable. Se explicó que hace un tiempo periódicamente la doctora de Washington iba al pueblo. Pero el alejamiento de esta profesional desde esa localidad dejó sin atención médica al vecindario.

“Imagínese si hay una emergencia. ¿Cuanto tardamos hasta Mackenna?”, se preguntó Gladys Servio.

Una de las maestras del lugar dijo que ahora, ante la prohibición de fomentar cultos religiosos en las escuelas, se dicta catequesis en la capilla. “No tenemos cura estable, sólo hay misas dos veces al mes cuando viene el padre de Del Campillo del cual depende el templo local”, indicó la vecina. Luego se explicó que esta actividad sólo se acentúa un poco más en la novena patronal, (acontecimiento que se celebra el 4 de octubre en honor a San Francisco).

Según los vecinos, esta es una zona de muchas estancias. La explicación se orientó a que la mayoría son personas que trabajan en dichos establecimientos de campo como empleados.

“Los terratenientes grandes no viven acá, prefieren las ciudades donde hay más confort”.

El retorno es más tortuoso todavía. El fuerte viento norte arrecia con fuerza y alteró totalmente la fisonomía del camino. Las cortadas y serruchos fueron tapadas de un guadal tan fino como el talco. Ahora los médanos impiden que un camión vaquero pueda continuar. Está enterrado hasta el eje y hubo que recurrir a un tractor para sacarlo.

Por lo que se puede apreciar hace largo tiempo que ningún funcionario provincial visita este lugar. La vida sigue su curso normal en Villa Sarmiento. Son pobladores de temple y soportan las carencias. Sólo aguardan con expectativas que se cumplan los pronósticos de lluvia. Y allí se iniciará un nuevo proceso por el campo, que es el corazón que da vida a esta comunidad.

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