Es en calle Sarmiento, entre Leonismo Argentino y Guayaquil. Ocasiona plagas de mosquitos, ratones, alacranes y víboras. Entre los residuos había una media res.
Entre los desechos pudieron observarse restos de escombros, residuos orgánicos, animales muertos, chatarra, telgopor, goma espuma y cubiertas. A esto hay que sumarle la cantidad de perros abandonados que buscan alimentarse y rompen las bolsas. A metros, la calle Guayaquil, entre Sarmiento y Maipú, es sólo una huella, cubierta por malezas y refugio de alimañas y roedores.
"Hace dos años que vivimos acá, cuando vinimos ya estaba esto así y lo sigue estando".
“Hace uno o dos meses encontramos una víbora, la llevamos a la Municipalidad pero no pasó nada, no nos dieron ni una respuesta. Dijeron que los dueños del terreno iban a cortar los yuyos pero no ha venido nadie”, se lamentó Deolinda Gutiérrez, que vive a sólo una cuadra.
“Hay ratones y en enero encontramos alacranes. Los llevamos pero me dijeron que no son venenosos, pero sí ponzoñosos. Vinieron y fumigaron porque suele haber moscas y mosquitos por los sitios baldíos que no limpia nadie”, manifestó otro de los residentes, Ramón Rodríguez.
A metros del basural hay un cartel que anuncia la prohibición de tirar desechos, pero la gente hace caso omiso. “Hemos hecho reclamos pero no hay solución, lo limpian y a los tres días está como si no se hubiese hecho nada. Si uno viene a las 7 u 8 de la tarde se ven montones de autos que vienen, tiran la basura y se van. El otro día había hasta una media res tirada”, comentó otro de los residentes, Gastón Narváez.
“Limpiamos cada 15 días, pero la gente de los carritos y algunos en autos particulares tiran la basura ahí. Hemos puesto señalización para que lleguen al punto verde, pero no hay forma de que tomen conciencia y los depositan todos en esa calle. Una vez fueron los inspectores de UCIM y los agredieron”, aseguró Daniel Desotti, el secretario de Servicios Públicos.
El punto verde está a sólo dos cuadras, en Remedios de Escalada y a metros de Chile. Está permitido que arrojen en el contenedor sólo ramas, pasto, tierra y escombros, pero en el lugar afloran baldes rotos, cartones, cajones de verdura, bolsas plásticas, cerámicos y hasta útiles escolares. Una falta de conciencia comunal que afecta a todos, no sólo al barrio Justo Daract.
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