Villa La Angostura: la lucha de un pueblo, a tres meses de la erupción

Cuál es la situación de la zona afectada por la erupción del volcán Puyehue; las obras en marcha, las demandas de sus habitantes y su esfuerzo diario. Artículo publicado en La Nación.
En reconstrucción. Así está Villa La Angostura a tres meses de la erupción del volcán Puyehue, ese gigante que regó una lluvia de cenizas durante una semana y que, desde entonces, sigue escupiendo material volcánico.

"Fueron 70 bombas atómicas. Nos estamos recuperando de este desastre, pero no es fácil", reconoció ante LA NACION el secretario de Turismo de Villa La Angostura, Juan José Fioranelli. Según contó, el Municipio ya destinó varios millones de pesos para afrontar la contingencia durante los primeros días y ahora las tareas están a cargo de la provincia. "Agotamos todos los recursos municipales", admitió.

La erupción del volcán se sintió en toda la Patagonia, pero el lugar más afectado fue esta ciudad de 13.000 habitantes. Allí se quedaron sin luz, sin agua, sin caminos, con cenizas contaminando el aire, con parvas de arena tapándolo todo. Según un informe preliminar de los especialistas de la Unidad de Medio Ambiente de Organización de Naciones Unidas la ceniza llegó para quedarse varios años y alterará la flora, la fauna, el aire, el suelo y las poblaciones.

A tres meses del desastre, Villa La Angostura se recupera entre las ruinas. El secretario de Defensa Civil y Seguridad Vial de la Municipalidad, responsable del Comando de Operaciones de Emergencia (COE), David Tressens, detalló esta reconstrucción.

"La luz sigue tomada de los pelos", se sinceró Tressens. El servicio eléctrico se corta de manera sistemática, dos o tres veces por semana. "Estamos en obras para reconstruir todo el sistema eléctrico, porque la red de distribución fue seriamente dañada", comentó. Se hará un tendido subterráneo de media tensión en lugar del aéreo que funcionaba hasta ahora. Unos 1500 habitantes aún no tienen luz: se proveen con grupos electrógenos propios (Villa La Angostura no está conectada al sistema eléctrico nacional y prevén estarlo el año próximo).

La unidad reconstructora provincial organizada para atender esta contingencia también tiene como prioridad las obras de agua. "Se está haciendo un sistema nuevo porque se destruyó todo", dijo el coordinador del COE. Habla de reparar el proceso de captación de agua tanto en arroyos como en el lago. "Las bombas sumergibles, una forma de captación de agua en el lago Nahuel Huapi, tienen problemas. La arena que cayó al lago es altamente corrosiva y liquida los equipos: si duraban años, ahora se rompen en pocos meses y cuestan US$ 30.000 cada uno", explicó Tressens.

También la etapa de distribución de este servicio vital está afectada por la lluvia de arena -se estima que ya cayeron entre unos 20 millones de m3 de arena en el ejido municipal-. En síntesis, unos 3000 vecinos siguen sin agua: se las arreglan con la provisión de unos carros del Ejército que les entregan su ración de agua potable. Para bañarse usan el líquido turbio que baja por las cañerías, los residuos del volcán caen en las tomas de cielo abierto e inhabilita el agua para el consumo.

La situación del turismo

Para la dueña de Hostería Le Lac, Andrea Klarenberg, los trabajos van muy lentos. "Entiendo que mejoraron algunas cosas, pero el volcán sigue activo y en lugar de 35 máquinas debería haber 200. Si seguimos a este ritmo, en el verano no vamos a estar listos para recibir a los turistas", dijo esta mujer que desde hace meses sólo ve parvas de arena que no logra achicar.

Mientras, un contestador automático en su hostería anuncia que "por razones de público conocimiento" el establecimiento está cerrado. "Me estoy comiendo los ahorros", respondió cuando LA NACION preguntó acerca de su medio de sustento. "Llevo $ 20.000 gastados en limpieza".

Hosterías, cabañas, locales comerciales.la mayoría suspendió a sus empleados. Ocupan su tiempo en palear el desastre. "Durante dos meses no se facturó nada en Villa La Angostura", dijo, a modo de balance el secretario de Turismo municipal. De las 4200 camas ocupadas que suele haber en invierno, se ocuparon el 1,5 por ciento.

"Nos estamos convirtiendo en un pueblo fantasma", se lamentó Klarenberg. La inactividad comercial es casi total y el empleo público es muy bajo en este valle verde, hoy tapizado de cenizas. "Es una encrucijada, porque dependemos del turismo pero esto parece Kosovo. Si no se apuran los trabajos en verano la ceniza va a volar toda. No podemos pedir que vengan a pasear con barbijos".

Las voces oficiales del Municipio son más optimistas. Creen que los próximos meses de primavera serán clave para que la ciudad recupere sus colores más vivos.

Mientras, para paliar estos meses de ausencia total de ingresos, se logró la suspensión por 6 meses del pago de impuestos provinciales y se aprobaron créditos blandos para cabañeros, hosterías y comerciantes. El gobierno nacional postergó los vencimientos de los impuestos. El reclamo unánime es que se perdonen los tributos nacionales también y que se rebaje el precio del combustible en este tiempo de emergencia que, todos esperan, termine pronto.(

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