Vigilia de muchos pergaminenses por temor a una crecida durante la noche

Mientras numerosos vecinos abandonaron sus hogares en el transcurso de la tarde del lunes, a medida que el nivel del agua aumentaba poniendo en riesgo sus viviendas, otros estuvieron alerta durante toda la madrugada, sentados en las puertas de sus casas. El testimonio de quienes pasaron una jornada en vilo con el recuerdo intacto de 1995.

Cientos de pergaminenses pasaron la noche del lunes en vilo ante la crecida amenazante del Arroyo y el recuerdo intacto de la inundación de 1995 que los marcó a fuego.

Pese a la tregua que dio la lluvia desde la mañana del lunes, los vecinos domiciliados frente al Arroyo, de este a oeste de la ciudad y los que residen cuadras al norte y al sur, permanecieron despiertos y atentos al movimiento de las aguas durante toda la madrugada.

Mientras muchos residentes abandonaron sus hogares en el transcurso de la tarde del lunes, a medida que aumentaba el nivel del agua poniendo en riesgo sus viviendas, otros estuvieron alertas durante todo el día y continuaron la vigilia por la noche, sentados en las puertas de sus casas, haciéndose compañía para poder reaccionar a tiempo en caso de una crecida.

También hubo quienes intentaron dormir mientras otro familiar permanecía despierto atento al movimiento de las aguas, pero muchos igualmente no pudieron conciliar el sueño.

El motivo de mayor preocupación para quienes residen en las inmediaciones del Arroyo, era el constante crecimiento del agua durante la tarde del lunes pese a que no llovía desde la mañana. Sin embargo, el enorme caudal de agua proveniente de los campos y otros afluentes hacia el oeste de la ciudad, continuó enviando agua hacia el casco urbano.

En horas de la madrugada comenzó a bajar muy lentamente, situación que devolvió algo de tranquilidad a los vecinos, aunque cerca del mediodía, un chaparrón aislado volvió a despertar la preocupación a los vecinos, pero el tiempo mejoró en horas de la tarde.

No es casual que la mayoría de los vecinos que estuvieron durante la noche del lunes en vilo, fueron en su mayoría quienes sufrieron en carne propia la inundación del 95, que sorprendió a los pergaminenses durante la madrugada, mientras descansaban.

Secuelas de la inundación

Este es el caso de Martín Basaguren, que brindó su testimonio sobre la vigilia de ayer, el padecimiento de los vecinos domiciliados en inmediaciones de Doctor Alem y 3 de Febrero y la presencia de pergaminenses observando la situación de emergencia como si fuera un “espectáculo”.

Si bien el agua no ingresó en esta oportunidad a su casa, el vecino señaló que “no es la primera vez que sucede esto. Además de sufrir la inundación del 95, también lo hemos vivido en menor medida en otras oportunidades. Entendemos que es un fenómeno climático, pero veo que no hay solidaridad de parte de mucha gente que hace turismo, pasea en auto por las calles anegadas provocando un oleaje que hace ingresar el agua a las viviendas” y agregó que “no sabemos con exactitud por qué el agua avanzó tanto siendo que las bombas deberían tirarla dentro del Arroyo, pero vemos que se está viniendo para este lado. Son muchos los comentarios sobre el porqué se juntó tanta agua, pero no hemos recibido explicación de ninguna autoridad, a excepción de alguna conversación con los operarios que estuvieron trabajando toda la noche”.

Basaguren explicó que “a un año de la inundación del 95 ingresó agua al garage de mi casa y más tarde comenzaron a realizar algunas obras hídricas, pero en Doctor Alem sigue pasando lo mismo”.

El vecino resumió en pocas palabras el pensamiento de muchos residentes que pasaron la noche en vilo. “El agua genera una impotencia tan grande que no queda más alternativa que rogar que pare la lluvia y que comience a bajar el nivel. La mayor preocupación que tenemos es que el Arroyo se desborde. Por eso hemos estado toda la noche despiertos, contando los milímetros de las baldosas para ver el movimiento del agua”.

En este sentido explicó que el agua fue bajando muy lento, a razón de media baldosa por hora, pero continúan “preocupados porque los pronósticos dan lluvia para mañana y pasado (por hoy y mañana) y si llega a desbordarse el Arroyo tenemos el agua adentro de la casa”.

Por último Basaguren indicó que “sería muy importante que la gente sea cauta y trate de no tomar las arterias anegadas porque hace oleaje” y se mostró indignado “porque hay gente que se acerca a ver esto como un espectáculo mientras que para nosotros es realmente una situación desagradable”.

La noche en vilo

Otro testimonio interesante fue el de Hugo Santachiara, domiciliado en Doctor Alem al 1200, que explicó que estuvieron “durante toda la noche despiertos, preocupados por una posible crecida del Arroyo, junto a un grupo de vecinos con los que compartimos largas rondas de mates”.

Si bien las zonas más afectadas fueron los barrios más bajos de la zona este y oeste de la ciudad, el hombre señaló que Doctor Alem “es una de las más complicadas, ya que el agua llegó hasta Castelli, a dos cuadras del Arroyo”.

En esa misma vivienda, la inundación del 95 los sorprendió durante la madrugada y el recuerdo sigue intacto. “Teníamos 1,75 metros de agua dentro de la casa y anoche (por la madrugada de ayer) a medida que el agua avanzaba, afloraban esos recuerdos”.

El vecino, que permaneció junto a su mujer y un grupo de vecinos sentado en la puerta de su domicilio, indicó que “el agua llegaba hasta la mitad de la vereda y alrededor de las 5:00 comenzó a bajar levemente”.

Por último Santachiara destacó el desempeño de la Patrulla Urbana “que estuvo toda la noche cortando el tránsito, brindando seguridad y colaborando en llevar bolsas de arena para las casas más complicadas. Fue muy importante su colaboración y el operativo estuvo muy bien organizado”.

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