Este martes hubo un encuentro (no definitivo) entre Farizano y Benítez. El radicalismo sabe que debe resolver la incógnita de la interna, y poner en marcha una estructura partidaria renovando la conducción.
“Puede salir una opción consensuada, o no. Pero este peso hay que sacárselo de encima”, se comenta entre la dirigencia radical. La municipal capitalina, claro.
Este martes hubo una reunión de relativa importancia para abrir la puerta de alguna solución. Es la que protagonizaron Martín Farizano, el intendente y candidato, con Eduardo Benítez, el diputado que por ahora no es candidato. La reunión era reservada, pero después del encuentro, Benítez “la blanqueó” hablando por la radio LU5.
Las cosas están tan sensibles que el “blanqueo” del encuentro disparó reacciones por todos lados, a favor y en contra. Cada sector calibró si la noticia abría beneficios o causaba perjuicios directos o indirectos. En todos lados, el convencimiento era uno solo: Benítez podía ser un paso adelante en el acuerdo. Pero el diputado ya no es garantía de acuerdo con el denominado “quiroguismo”.
En realidad, parece ser que el acuerdo entre Farizano y Quiroga no llegaría, no al menos antes de las próximas elecciones. Quiroga en su intimidad dice que no participará de la interna para renovar cargos. La gente de Farizano no da por perdida la batalla de la negociación nunca, pero es absolutamente demostrable que la prioridad es la de iniciar la campaña por el frente y la gobernación, y que la situación partidaria se resolverá en función de esa prioridad.
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