El viento sopló a más de 120 kms. por hora y voló todo

El viento sopló a más de 120 kms. por hora y voló todo
Si bien desde el mediodía de ayer comenzó a soplar el viento con ráfagas esporádicas bastante fuerte, lo que hacía que el cielo se cubriera de polvillo, aproximadamente desde las 15 y hasta las 17 horas se desataron ráfagas que superaron los 120 kms. por hora que causaron grandes destrozos en distintos sectores de la ciudad, el corte de energía eléctrica en diferentes barrios, voladuras de techo -y hasta una casa completa- o el vuelco de un enorme camión que no pudo cruzar por El Infiernillo.

Cabe destacar que la ciudad estaba dentro de una amplia zona sobre la que se existía -y existe aún hasta el sábado- un alerta meteorológico por fuertes vientos aunque, según señalaba el Servicio Meteorológico Nacional, se esperaban ráfagas de unos 80 Kms. por hora, velocidad que fue ampliamente superada en ese breve período de tiempo que muchos recordarán con amargura.

Entre estos vecinos se encuentran los que sufrieron roturas de vidrios en sus vehículos, voladuras de techos y una casa completa, al final de avenida Patricios, o el contratiempo de un camionero cuyo vehículo quedó tendido sobre uno de sus costados frente a la estación de servicio Eureka, debiendo esperar ayuda para poder salir de la cabina.

Además de ello, numerosos postes de alumbrado público sucumbieron ante la fuerza de las ráfagas y otra cantidad de carteles aéreos quedaron apenas sostenidos en sus bases, por lo que desde Defensa Civil se recomendaba realizar un urgente mantenimiento de soportes y tensores para evitar caídas que pudieran causar alguna desgracia personal.

En momentos en que aún no se registraban las ráfagas máximas, algunas vecinas fueron captadas por el fotógrafo de Crónica cuando, peleando contra el viento, intentaban cruzar las calles en el barrio 313, ayudándose unas con otras para evitar ser arrastradas por las fuertes ráfagas.

En los boulevares, sobre avenida Alsina o sobre Chile en cercanías de Constituyentes, los árboles sufrieron la pérdida de gran parte de su follaje; grandes ramas que, pese al grosor de sus troncos, se quebraron ante la fuerza arremolinada del viento que volaba canastos y todo elemento que se encontraba suelto, mientras que el cielo y el mar prácticamente no se veían tras la cortina de polvo que cubría la ciudad.

Los pedidos de auxilio se hicieron innumerables en contados minutos, lo que movilizó a personal de Defensa Civil, Bomberos, Policías, personal sanitario y de Tránsito municipal para actuar ante las diversas contingencias, mientras que agentes de la SCPL y de telefonía, no alcanzaban a cubrir los reclamos por los cortes de servicios, lo que completó un panorama que se transformó en aterrador para muchos vecinos en un tiempo muy breve, pero que seguramente recordarán por mucho tiempo

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