Por MIGUEL ANGEL VICENTE
Hay premisas volátiles, como esa que indica que los equipos que vienen del ascenso descienden inmediatamente porque no pueden vencer la dictadura de los promedios para afirmarse en Primera. Eso era una vieja historia. Hoy los que vienen de la B Nacional parecen más aliviados y la mayoría de ellos cumplen campañas decorosas que les permiten seguir en el círculo privilegiado.
Algo cambió. Con el mismo entrenador y la base con que pelearon el ascenso se pueden mantener. Lo están demostrando Rafaela, hoy puntero del Apertura, San Martín de San Juan, Belgrano y Unión. También lo certificó Tigre, que ascendió y de inmediato salió subcampeón (Central es el único que subió y salió campeón).
¿Qué se demuestra? Que hoy no hay tantas diferencias entre una y otra categoría. Que se desterró la idea de cambiar todo el equipo cuando se subía a Primera. Esa consigna ya no es válida. Y sobre todas las cosas, se demostró que el nivel del fútbol argentino dio un claro paso hacia la mediocridad.
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