Los frentistas se quejan por el estado del edificio, las calles rotas y la oscuridad. Dicen que ésta es "tierra de nadie".
Frente a sus viviendas se halla la vieja usina, que evidencia una situación de abandono, que se agudiza con el paso del tiempo. Su fachada se halla rodeada de una exuberante vegetación. Muchas de estas malezas nacen desde el interior del edificio y se expanden hacia el exterior, mientras que otras crecen sobre las aceras y alcanzan una considerable altura. La antigua construcción presenta puertas herrumbradas, vestigios de humedad, ventanales rotos y otros con sus hojas abiertas.
El estado de la calle es otro elemento que preocupa. La circulación de transporte pesado provocó que el pavimento se abriera, resquebrajara y hundiera. En virtud de ello, los frentistas solicitan a todos aquellos que transiten por Artusi, que lo hagan "con preocupación". "Debemos hacer esta advertencia por la oscuridad que reina en la zona. El único foco que anda es el que está en Antártida Argentina. De ahí hacia el este, esto es una boca de lobos", comentó una vecina.
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