La Vieja Terminal, “sede” de un foco infeccioso que las autoridades no quieren ver…

La Vieja Terminal, “sede” de un foco infeccioso que las autoridades no quieren ver…
Un foco de epidemia avanza a la vista de las autoridades, pero hoy parece nadie quiere tomar cartas en el asunto. La Vieja Terminal de Omnibus ubicada en la zona de Alberti y Sarmiento es un foco de infección, especialmente en los días de calor, que ya no solo es patrimonio de los vecinos del lugar, sino de todos aquellos que aciertan pasar por el lugar. Los excrementos de las palomas en el interior del edificio, ya traspasan sus eternas paredes y el peligro de histoplasmosis, criptococosis y psitacosis, afecta a todos.
La denuncia de los habitantes de esa zona sobre el estado de abandono que padece la Vieja Terminal atenta sobre los transeúntes del sector. Los olores nauseabundos generados por el excremento de palomas que habitan en el edificio ha crecido en estos días donde el calor está volviendo.

A esto se le suma el vaho de suciedad y hediondez que generan los vagabundos hacen que estas características ya sean parte de este “Patrimonio”. Esta corrosión provoca riesgos de salud, teniendo en cuenta que sobre la calle Alberti este la parada de varias líneas de colectivos. Irónicamente esa suciedad y hediondez de la vieja terminal es parte de su "patrimonio" material y cultural.

Y alo habíamos dicho, el olor a orina y excremento de paloma en el sector es "típicamente" tradicional durante el día, cuestión que aumenta en intensidad durante el transcurso de las fechas. Hasta ahora parece que las autoridades no se han dado cuenta.

A eso hay que seguir agregándole la cantidad de basura y suciedad habitual que la comunidad lanza al suelo como si este fuera un basurero. Cada día la puerta principal de acceso a la ex terminal amanece con un nauseabundo olor a orín y materia fecal que invade sin remedio todo el sector de paradas de colectivos sobra la calle Alberti. Esta práctica es el resultado de los vagabundos que duermen en ese sector y el hediondo olor se mezcla con los tufos de excremento de palomas.

Desde la calle misma, es posible verificar las heridas que van mimando el sector. Ahora, sin actividad comercial, la Vieja Terminal manifiesta su vulnerabilidad, la corrosión se lo está devorando y las palomas invadiendo. El viejo edificio es la gran vivienda de las aves. Su presencia se relaciona con un sinfín de problemas, y los malos olores es el principal.

Estar en contacto con excrementos de palomas puede representar un riesgo para la salud. Se conoce que tres enfermedades humanas están asociadas con los excrementos de las palomas: histoplasmosis, criptococosis y psitacosis. Sin embargo, las heces se hallan dentro del perímetro de la terminal.

¿Será posible que alguien haga algo? Un poco de limpieza no le vendría mal…a la Vieja Terminal y a Mar del Plata toda.

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