Según el Censo Vitícola 2011, de 228 mil hectáreas en 2010, la superficie se redujo a 218 mil. La variedad Malbec subió: pasó de 28 mil ha a 30 mil y se ubicó primera.
Así lo confirmó el presidente del INV (Instituto Nacional de Vitivinicultura), Guillermo García, al brindar valores provisorios y una certeza respecto al relevamiento iniciado en noviembre pasado. "Estamos en condiciones de afirmar que en el país hay diez mil hectáreas menos que las que teníamos registradas al 2010".
Una mirada en retrospectiva permite seguir la evolución de la última década. En el año 2000 había 201.000 hectáreas implantadas en todo el país, que diez años después habían trepado a 228.000, aunque, según se aclaró desde el Instituto, no producto de un censo sino “de la actualización a través de las declaraciones juradas que realizaban los productores más algunas verificaciones”, que podían hacer técnicos del organismo.
Menos fincas
Pero no sólo se trata de una merma de la superficie real. Muchos viñedos dados de baja del Registro oficial, ya sea reconvertidos hacia otras producciones (fruti y horticultura) o directamente erradicados, es el correlato de la merma en la realidad de la industria. Medido en unidades productivas, significa que un universo de 26 mil fincas hoy ya se redujo a 24.800.
“En general, son viñedos pequeños y también algunos grandes. Hay que hacer la salvedad de que en el ajuste de la superficie también influye el uso de un método más exacto de medición, gracias a la georreferenciación o GPS, que pondera la superficie real, sin contar, por ejemplo, los callejones. El sistema deja un margen de error poco representativo y precisa un desfasaje del 5% para todo el país, que, en definitiva, es relativo dentro del total”, explicó Alejandro Marianetti, responsable del departamento Vitícola y coordinador del Operativo de Actualización.
Malbec, la más implantada
Dentro del panorama que muestra un retroceso del área vitícola, también aparecen datos que confirman el crecimiento de algunos cepajes. Puntualmente el de Malbec que, más allá de encabezar el mercado de vinos, al pasar de 28.000 a 30.000 hectáreas se consolidó como número 1 entre las variedades más implantadas de Argentina. Así despojó del primer puesto histórico a las de uvas de menor calidad enológica.
"Es la más importante del país, y ha superado a la variedad Cereza, utilizada para elaborar mostos y vinos básicos”, precisó Marianetti, para quien el hecho marca una tendencia: en general, crecieron todas las variedades llamadas finas y disminuyeron las comunes.
A la inversa de la relación que había hace diez años, hoy un 60% de la superficie está ocupada por uva de alta gama.
Asimismo, el profesional destacó otros indicadores del censo: el aumento de la uva de mesa en San Juan y el de las denominadas “tintoreras” como Aspirant Bouchet (usadas para dar color) “que ya venían creciendo, aunque ahora a una tasa menor”.
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