El conflicto municipal por incrementos salariales volvió "a foja cero" y probablemente se recrudezca si no hay avances en la negociación y si no se concreta la reunión entre las partes, que ayer fue nuevamente suspendida.
Al concentrarse en el palacio municipal, los trabajadores permanecieron durante unas dos arrojando bombas de estruendos y manifestándose con bombos en la vereda del edificio.
Esta acción fue considerada por el Ejecutivo como una nueva medida de fuerza, a pesar de que desde el gremio se indicó que fue sólo una asamblea. En las negociaciones previas se había acordado que para sentarse a discutir debían suspenderse las acciones de protesta, las marchas y las retenciones de servicios.
Por eso ayer al mediodía el Ejecutivo comunicó su "sorpresa" y aseguró que "para que haya trabajo conjunto no puede haber presión, como esta".
Se destacó que "la firma del acuerdo salarial anual, convenido por unanimidad por el Ejecutivo y gremios, implicaba obligaciones recíprocas. El Ejecutivo respeta el derecho a huelga, pero hará valer su facultad de realizar los descuentos y reitera su posición de no dialogar con medidas de presión", finalizó.
Hoy, los trabajadores deberán resolver si cesan en la actitud para ser recibidos por las autoridades.
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