Vidal apuesta a paliar el descontento en Mar del Plata con presencia en la costa atlántica

Vidal apuesta a paliar el descontento en Mar del Plata con presencia en la costa atlántica

La gobernadora concluirá el año participando de un Congreso Pro en Pinamar y del lanzamiento de la temporada en Mar del Plata. Entre la quita de feriados puente y el verano con escaso turismo que se avecina, el descontento en las ciudades balnearias empieza a crecer; Vidal intentará controlarlo.

María Eugenia Vidal logró salir airosa de su primer año de mandato. Su imagen positiva continúa manteniéndose alta, mientras que la del propio presidente ha descendido notablemente. No significa que no haya atravesado conflictos: Vidal fue el tablero de dardos de los gremios estatales bonaerenses, tuvo –y seguirá teniendo- conflicto con la policía, y hasta su propio gabinete sufrió bajas. Pero sus dificultades en el territorio lograron ser paliadas gracias a una destacable cintura política, la misma cintura que llevó al Cambiemos de Buenos Aires a cerrar un pacto sólido con el massismo, que recién ahora empieza a tambalear.

Pero no todo son flores para Mariu. Cerca de fin de año los ánimos comienzan a caldearse, y el impacto económico del ajuste se siente de cara a las fiestas. No resulta llamativo, entonces, que quien ofició de anfitriona, según Marcos Peña, de la reunión del gabinete nacional, haya sido abucheada en el encuentro “Jóvenes y Memoria” que realizó la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) en Chapadmalal. La gobernadora cometió el error de acercarse a una jornada con eje en los derechos humanos siendo que Cambiemos ha atentado contra las políticas de memoria, verdad y justicia desde antes, incluso, de asumir la conducción del país. El resultado fue un escrache realizado por estudiantes secundarios que al son de “no te quiere nadie” repudiaron la presencia de Vidal.

Quizás lo que Vidal buscaba era justamente tener un termómetro. Si lograba salir ilesa del encuentro anual del CPM, en donde claramente sería persona no grata, entonces su imagen era indestructible. Pero el no fue contundente, y la gobernadora lo entendió.

REFORZAR LA IMAGEN

Pero más allá del repudio en el evento del CPM, Vidal tiene carisma, y Macri lo sabe. Por eso preside el Pro provincial y por eso tendrá un rol fundamental en las elecciones del 2017, en donde probablemente se ponga la campaña al hombro. La gobernadora tiene tres tareas en lo que respecta al terreno bonaerense: dividir La Matanza, como la máxima aspiración para pegar en el corazón del peronismo; retener a los intendentes radicales que cada tanto patalean; y reforzar los distritos clave con conducciones dudosas, como es el caso de Carlos Arroyo en General Pueyrredón.

El intendente de General Pueyrredón, distrito que engloba a Mar del Plata, es después de Néstor Grindetti (Lanús) el jefe comunal de Cambiemos con peor imagen (un 59,4 por ciento de negativa según la consultora Aresco). Arroyo se hizo famoso por sus dichos sobre la violencia de género, a la que calificó como una “moda”, lo cual no hizo más que abonar su perfil retrógrado. Su pasado hizo que las organizaciones de derechos humanos pusieran el grito en el cielo tras su triunfo en 2015, ya que Arroyo es sospechado de haber sido un CNU en Mar del Plata, una de las ciudades más violentas durante la dictadura militar.

Por eso, la gobernadora decidió enviar a su nuevo aliado clave a caminar “La Feliz”: el ex Frente Renovador Joaquín De la Torre, actual ministro de Producción y próximo a asumir el ministerio de Gobierno de la provincia de Buenos Aires. De la Torre es la pata peronista de Vidal, con quien espera generar un efecto imán en otros dirigentes del peronismo. Durante diciembre, el ministro pasará tres de los cinco días de la semana en Mar del Plata y en enero se instalará todo el mes. Que Vidal no confía en la gestión de Arroyo, a esta altura del partido, es un secreto a voces.

TEMPORADA A LA VISTA

Vidal pasará por Pinamar para cerrar el Congreso del Pro. Allí podrá respirar un aire amigable, ya que la gestión del joven Martín Yeza es bien vista, y Pinamar tiene un target de inquilinos de veranos que difícilmente se vean seriamente afectados por la crisis. Lo difícil será repuntar Mar del Plata, en donde el efecto del ajuste se hace sentir desde enero de 2016, que fue uno de los peores de los últimos veinte años. La gobernadora abrirá la temporada este miércoles en el Museo del Mar, uno de los hitos del sciolismo.

Los comerciantes temen que se repita la escasez de turistas en esta temporada, y ya pusieron el grito en el cielo por la quita de los feriados puente. Mar del Plata cuenta con la particularidad de ser una ciudad balnearia que invita a turistas de todos los estratos sociales, por su diversa oferta hotelera y puntos de atracción. A diferencia de las exclusivas playas de Cariló, Pinamar o Mar de las Pampas, Mar del Plata se ha caracterizado siempre por sus zonas accesibles y sus populares playas del centro. Se estima que la temporada 2017 vendrá con un 35 por ciento de aumento, lo cual impactará directamente en los bolsillos de los viajeros. Según La Gaceta, “los precios estipulados para una quincena de enero por un departamento de un ambiente arranca en los 8 mil pesos; para uno de dos ambientes, desde 9 mil, y para uno de tres ambientes desde 15 mil”. En la playa, ”se calcula que una gaseosa costará 50 pesos; una docena de churros, 75; una ensalada de frutas, 50; un helado de agua 35; y un pancho, 50”.

Cabe resaltar que el flujo turístico dentro del país fue incrementándose a lo largo del año, ya que en los primeros meses la diferencias con 2015 fue abrupta. Sin embargo, aunque el número de turistas en el feriado del Día de la Soberanía Nacional llegó a superar al flujo del año anterior, las ventas cayeron un 5% con respecto a 2015. El feriado del 15 de agosto, por ejemplo, registró una disminución del 14,2% en la facturación marplatense.

TEMPORADA CALIENTE EN AÑO ELECTORAL

Mar del Plata es siempre el punto caliente de la temporada de verano, pero más en un año electoral en que las fuerzas políticas ponen todo al asador. El peronismo quiere revancha, el massismo busca consolidarse como opción empezando a despegarse del Pro, y el oficialismo necesita ratificar la legitimidad en las urnas. Macri sabe que la única forma de ganar las legislativas es dividiendo a la oposición, pero además del juego político necesita reforzar el territorio.

Todos buscarán encauzar el descontento de los comerciantes costeros. Mar del Plata, este año, alcanzó el podio de la desocupación: en el tercer trimestre se registró un 12,1 por ciento de desocupación según el INDEC, mientras que el promedio en el país es del 8,5. Eso se debe en gran medida al poco turismo y, sobre todo, a lo poco que dejan los turistas que sortean las dificultades económicas para tocar el mar. Con el quite de feriados puente, los comerciantes de “La Feliz” temen perder a una cantidad aproximada de 380 mil viajeros, que depositan un promedio de 800 millones de pesos.

Habrá que ver con qué sonrisa logra Vidal paliar el efecto negativo de la política económica de Cambiemos, sobre todo con las otras fuerzas políticas pisándole los talones. 

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