Hay vida después de treinta años

Hay vida después de treinta años

VARIAS CASAS A PUNTO DE TERMINAR, OTRAS EN AVANZADO ESTADO DE CONSTRUCCIÓN, MÁS LAS INICIADAS POSTERIORMENTE, SON LA NUEVA VIDA DEL SECTOR 

En la que se podría decir la esquina más céntrica hay una vieja casa, pegado por Talcahuano siguen otras viviendas hechas hace tiempo, que no tienen nada que ver con los propietarios de lo que se llamó el Consorcio Barrio Parque Centenario ni del ProCreAr.

De ahí hacia las afueras hasta hace poco solamente había yuyales, basura, pero mucha esperanza, porque la luz se había encendido para un grupo de beneficiarios del ProCreAr que finalmente habían conseguido acceder a un terreno.

En octubre del año pasado comenzaron a llegar ladrillos, materiales de construcción y obreros que en pocos días fueron dándole otra fisonomía al lugar, y los vecinos observaban como finalmente después de tantos años el baldío de dos manzanas traería nuevos habitantes a ese sector de la ciudad.

Hoy todo es muy distinto, unas diecisiete viviendas se encuentran en distintos procesos de construcción, y algunos de sus propietarios aparecen a diario para observar lo poco que queda para habitar lo que será el techo propio donde desarrollar finalmente la familia.

De ellas, seis casas están a muy poco de ser concluidas, algunas en más o menos, y se estima que en un par de meses podrían tener a sus dueños adentro. Pero hay algunas cuestiones a resolver, y no son menores. La falta de agua y cloacas en buena parte de esas dos manzanas es la preocupación de quienes están más cerca de concluir su vivienda, por lo cual mantienen contactos con el municipio para cubrir esas necesidades.

Ello podría retrasar la habitabilidad de quienes con mucho esfuerzo e ilusión ocuparán casi treinta años después el lugar de quienes iniciaron aquel sueño trunco, y eso merece ser atendido.

Es que luego, en muy poco tiempo más, estarán concluidas otras 8 viviendas más que se encuentran techadas y empiezan a ingresar en la etapa de construcción final, más otras que están en proceso de ejecución y así también se observan ladrillos en otros terrenos del lugar que dan una clara señal de que se vienen nuevas obras hasta completar todos los terrenos vendidos a beneficiarios del ProCreAr.

La ciudad no para de crecer, y esta es una nueva muestra de ello, con la espalda o el frente según como se quiera mirar, muy cerquita del primer tramo del camino de circunvalación, con escuela y jardín de infantes cerca, rodeados de los habitantes del lugar que de a poco ven cubierto ese espacio que no ofrecía más que intranquilidad por lo que implican dos manzanas de nada.

Sabemos que algunos de aquellos ilusionados compradores de sueños pasan por el lugar y sienten una mezcla de sentimientos cruzados, pero lo que prima como reconfortante para ellos es ver que una generación de jóvenes familias hoy construyen su futuro y eso ha sido posible al esfuerzo hecho para regularizar la situación dominial de esas tierras que nunca tuvieron.

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