A La Victoria a través de un teodolito

Agrimensores de la Subsecretaría Social de Tierras bonaerense están a punto de completar el plano general de ese barrio montegrandense. Es el primer paso para la regularización dominial de lo que comenzó como un asentamiento de 20 familias y hoy alberga a 1.200. En cinco años, los vecinos erigieron hogares con dignidad.

Quien alguna vez tuvo la oportunidad de mirar a través del instrumento óptico que se emplea para realizar mediciones topológicas, llamado teodolito, sabe que el terreno enfocado se ve atravesado por líneas horizontales y verticales que sirven de referencia. Es decir, que se trata de un procedimiento de precisión que de por sí fija obstáculos visuales que hay que sortear. El barrio echeverriano conocido como La Victoria se constituye, en algún punto, como una de esas imágenes: proyecta un fuerte perfil de crecimiento que debe eludir algunos vectores burocráticos en el camino hacia ser reconocido como un conglomerado urbano regular. LA TERCERA recorrió sus trazas junto a los enviados de la Subsecretaría Social de Tierras de la provincia de Buenos Aires que confeccionan el proyecto de planificación necesario para conseguir las escrituras sociales.

Se trata de una tarea ardua porque los límites internos se corrieron con criterio propio: “Algunos vecinos construyeron fuera de la traza original y se hace difícil reencuadrarlos, por eso nuestro trabajo será ajustar el plano a las construcciones que ya están hechas, siempre de acuerdo a las leyes” de regulación de la propiedad y uso del suelo en el territorio bonaerense, explicó el agrimensor Rafael Adamcik. Junto a Juan Vázquez y Luciano Jurado, es el responsable de coordinar con los referentes de ese poblado del sur de Monte Grande las visitas de las que surgirán las dimensiones que luego se plasmarán en el documento catastral final. En agosto de 2010 despuntaron los registros y, según las estimaciones del equipo, se prolongará por unos meses más, ya que restan unas 400 casas por relevar.

El recorrido desde esa instancia hasta las 1.200 escrituras sociales que se requieren es arduo. El dibujo cartográfico debe ser aprobado por la Municipalidad, el organismo que ‘encargó’ el trabajo al adquirir las tierras (ver aparte), luego la Dirección de Geodesia debe expresarse sobre su pertinencia y la Agencia de Recaudación de la Provincia de Buenos Aires (ARBA) aprobar su encuadre parcelario, para que comiencen a tributar. Finalmente, tiene que incluirse en el Registro de la Propiedad Inmueble y, tras ese derrotero, comienza el trámite de escrituración.

La génesis de todo es el barrio. Carlos Pereyra y Aldo Chumba son los colaboradores locales que recorren casa por casa con el fin de explicar a sus moradores ‘para qué están los señores’, en alusión a los agrimensores. “Es un trabajo muy serio que ayudará a que la gente de La Victoria adquiera su escritura”, remarcó el primero de esos facilitadores. Su contribución es voluntaria y a pedido de los funcionarios que necesitan de alguien de confianza para acceder al conglomerado.

Gestión contra la crisis habitacional

La Victoria es un barrio de 1.200 núcleos habitacionales que comenzó su historia el 1 de julio de 2006, cuando una veintena de familias en situación vulnerable se asentó sobre unos terrenos ociosos, propiedad de Marcela y Marcelo Soldano, que luego se desprendieron de ellos. Otras tantas se adosaron tras ser desalojadas de una ocupación de viviendas sociales en el Barrio Malvinas. Fueron momentos muy difíciles para la constitución de un hogar.

En septiembre de 2008, la comuna firmó el boleto de compra-venta que permitió que el suelo de esos hermanos pase a las arcas públicas, a través de un convenio con el Gobierno nacional. Sobre éste se inició la confección del plano catastral y la burocracia para la escrituración.

Más inclusión

La Subsecretaría Social de Tierras, dependiente del Ministerio de Infraestructura, lleva a cabo la construcción de un playón polideportivo en el barrio Santa Catalina y la ejecución del Sistema de Abastecimiento de Agua Potable en el barrio San Ignacio.

Esas obras beneficiarán directamente a unas 13 mil familias del distrito, a través del acceso a servicios públicos y equipamiento urbano. Los trabajos se enmarcan en el Programa Social de Equipamiento Deportivo (Prosede) y el Programa Mejoramiento de Barrios (Promeba).

Este último plantea un abordaje integral de las problemáticas sociales que contempla regularización dominial, saneamiento ambiental y trabajo con ONG. En este marco, en San Ignacio (El Jagüel) se construye un sistema de provisión y distribución de agua potable para más de 1.500 familias, el tendido de su red primaria y cañerías de vinculación, más un ducto principal. Una segunda etapa incluye una planta potabilizadora ubicada en Edison y 20 de Junio y la extensión de la red cloacal, con una inversión final de 15 millones de pesos.

En tanto, en Santa Catalina, Luis Guillón, el municipio construye un playón polideportivo que beneficiará a 11.500 familias de la zona. Además el playón podrá ser utilizado por los chicos que van a las quince escuelas aledañas.

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