"Los trabajos fueron aprobados y auditados por el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento”, explicaron.
En ese momento la Municipalidad trasladó esas inquietudes al organismo nacional, que a través de una nota informó que se está ejecutando el proyecto elaborado oportunamente que tomó como base un completo estudio que llevó en 2008 a cabo la consultora Ungaro Ale Ortiz, que incluyó entre otros aspectos, cateos y ensayos de laboratorio.
“Estos trabajos han contado y cuentan con la supervisión técnica de la institución y fueron aprobados y auditados por el BIRF (Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento)”, explicaron, y remarcaron que se realizan controles de seguridad además de consultas permanentes con vecinos y usuarios.
Vale aclarar que la repavimentación de la Ruta 234 fue licitada y adjudicada por la Dirección Nacional de Vialidad a la empresa Codi Conevial, y comprende el tramo que va desde el nacimiento en el paraje La Rinconada hasta el lago Villarino. Está previsto que concluya en octubre de 2012.
A las observaciones realizadas por los vecinos sobre el levantamiento de la calzada sobre un manto de material drenante, el organismo indicó que “obedece a la necesidad de conformar una capa que permita la percolación del agua subterránea que surge en el sector, afectando el paquete estructural de la ruta generando los inconvenientes ya conocidos”.
Por su parte el municipio le solicitó a Vialidad Nacional la documentación del proyecto relacionada con la protección del medio ambiente, considerando el impacto de la obra en un tramo de alto tráfico.
Se requirió la presentación del cronograma ajustado por etapas y subetapas, los planes de seguridad e higiene, de gestión ambiental, de comunicación y difusión, el nombre del representante técnico ambiental y de seguridad e higiene designados en función de las normativas vigentes.
La comuna además solicita a los vecinos y visitantes circular con precaución, baja velocidad y ser pacientes ante las molestias que siempre causa este tipo de obras que debe desarrollarse en los meses en que no rige la veda climática.
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