Fue cuando viajó para asistir a la jura postergada de Hugo Chávez. Lo narró una pasajera en una carta al diario Tal Cual.
“Estoy segura de que ninguno de los que nos sirvieron a bordo tenía la menor idea de quién se trataba ”, escribió la mujer, quien aprovechó la ocasión para reprocharle a Mujica su asistencia a una juramentación que, por la ausencia de Chávez, internado en Cuba, fue criticada por la oposición.
“Buenos días, presidente Mujica. Es un honor saludarlo. Pero lamento mucho que vaya a Venezuela para avalar mañana un acto que es irregular, ilegal e inconstitucional”, dijo la mujer. Amablemente, Mujica respondió: “Señora, yo entiendo lo que siente.
Voy a un acto diplomático. Pero es un asunto que tienen que resolver los venezolanos”. Como la señora insistió, el presidente acotó dándole la mano con gesto amigable: “No se preocupe que verá que todo se va a arreglar”.
De la Vega contó que Mujica leyó en el viaje y que de vez en cuando se levantaba del asiento para estirar piernas y brazos. Al llegar a Caracas, la tripulación lo escoltó amablemente hacia la salida.


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