Entre pisotones, mochilazos y sin lugar donde sujetarse, así se viaja en la hora pico. Sin embargo, el boleto tendrá un precio diferencial. Saeta sumó unidades, pero el servicio sigue sin mejorar.
Son las 12 en punto del jueves. Sobre la avenida San Martín, los salteños aún pueden viajar cómodos en los colectivos 7A, 7B, 6A y 6B. Sin embargo, una vendedora de empanadillas y bizcochuelos, asentada sobre la vereda, advierte: "Aprovechen, suban ahora porque después vienen todos llenos". Lo que describe no es desconocido para los miles de usuarios de Saeta.A los minutos empieza el caos. Se estaciona un colectivo, todos se amontonan, se empujan. Los ancianos no consiguen dónde sentarse. Pocos escapan de los pisotones. Los niños que salieron de la escuela tratan de agarrarse de algún asiento. Inevitablemente reparten mochilazos.El colectivo 6A frena de golpe al llegar a la avenida Belgrano. Va por la calle Islas Malvinas. "Así se viaja... parados, incómodos, amontonados. No hay lugar. En estas condiciones salimos y volvemos de trabajar", expresa Carlos Alvarez, mientras se sujeta de una barra amarilla.El hombre debe llegar hasta Ciudad del Milagro. El colectivo deja atrás el monumento 20 de Febrero de 1813. Se suben más pasajeros. En el pasillo hay hasta tres columnas de personas. Algunos de los pasajeros, sobre todo los más jóvenes, se abstraen. Pese a que se calzan auriculares, se puede escuchar la música que les hace un poco más llevadero el viaje.Contra la lógicaEn el mundo, pagar más por viaje implica ir en un transporte de mayor confort. En el mercado de los servicios de larga distancia son conocidos los coche-cama o los "business". En Salta, esa lógica perecerá. Si la Autoridad Metropolitana de Transporte (AMT) da vía libre a las peticiones de Saeta, el peor servicio será el más oneroso desde los próximos días. La sociedad mixta solicitó que el boleto común que hoy cuesta $3,25 pase a $3,75 en las horas pico y $3,50 en las horas valle."Es un disparate"; así define Alejandra Calzán, una usuaria, al planteo de Saeta de tener una tarifa más cara durante las nueve horas y media de mayor flujo de pasajeros. Alejandra paga hoy $4,55 para viajar desde la ciudad hasta La Merced. En días, tras una frustrada audiencia pública, su tarjeta magnética tendrá que tener $4,90 para el pasaje durante las horas valle y $5,25 para las horas pico. Es innegable que la inflación eleva el costo de vida de los ciudadanos. Lo llamativo del reciente pedido de aumento del boleto de Saeta a la AMT es que haya un doble cuadro tarifario. Saeta propone a cambio viajar en unidades con televisores LED viendo publicidades oficiales y un sistema tecnológico para monitorear la flota.En la última década la sociedad que explota el transporte en el área metropolitana y las empresas concesionarias de los corredores pasaron de tener 405 colectivos a 598. Sin embargo, sigue siendo una odisea subirse a un ómnibus a las 7, a las 12 o a las 21. En los viajes que realizó El Tribuno, muchos salteños extendían la mano para que el coche frenara. Los colectivos pasaban de largo.Florencia Cardozo, una joven madre del barrio Morosini, lo vive a diario. Madruga, desayuna junto a sus hijas y se apresura a tomar el Transversal sobre avenida Tavella. Si no llega a las 7,15, es un hecho que no podrá subir a una unidad. Tiene que esperar hasta una hora para viajar. En ese caso, prefiere tomar el 8A y luego esperar el 5B en el centro. Ese transbordo, en este caso, es la única alternativa que tiene para dejar a sus hijas en la escuela Joaquín Castellanos, en barrio Tres Cerritos."Se hacen los dormidos"Gabriela Zárate está embarazada de ocho meses. "Se hacen los dormidos y no te dan el asiento", reniega por la actitud cotidiana de los pasajeros. En días, la docente tendrá que pagar más caro. "La gente que trabaja está con el tiempo justo, no puede jugar a viajar más tarde o más temprano".La futura mamá relata que no se salva de los empujones, como varios ancianos que ni siquiera consiguen un asiento vacío pese a que tienen que viajar por más de media hora.
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