El Tribuno dialogó con los usuarios de ómnibus de la ciudad para conocer las opiniones sobre el servicio.
Los vecinos consideran que pagan un boleto caro por un servicio que no resuelve sus necesidades. Paradas llenas, colectivos que pasan repletos y no paran cuando casi una decena de pasajeros hacen señas desde una garita, algunas máquinas que no entregan boletos, zonas que aún no están cubiertas, nuevos servicios que están en etapa experimental, pocas terminales para recargar la tarjeta y baja frecuencia en diferentes zonas son algunos de los reclamos que enumeraron los vecinos consultados por El Tribuno en la ciudad.
Estas son las situaciones que viven día a día los usuarios del servicio público de transporte, que de a ratos son de estrés y ofuscación.
Ante las inquietudes planteadas por los vecinos, este medio intentó consultar a los responsables de Saeta, pero no obtuvo respuesta. Solo se consiguió información a través de la página web de la sociedad anónima que está a cargo del transporte de pasajeros, que anunció que a partir del lunes 30 de marzo se hizo efectivo "un plan integral de mejoras para el servicio de transporte". Según la página web de Saeta, esto incluyó nuevos ramales en los siguientes corredores y zonas: 7E ramal este, 7E ramal oeste, ramal 7E Pinares y ramal 7E El Círculo. En el corredor 2 habrá dos ramales: el de Villa Mitre y el de Villa Floresta; ampliación del recorrido del 1A, el del 7D, más el nuevo recorrido por el barrio Mirasoles, y la creación de los corredores troncal Norte-Oeste y 4D. Sin embargo, los vecinos creen que el servicio no se corresponde con lo que pagan. Los $3,25 les tocan el bolsillo y el servicio no es óptimo. Se preguntan por qué, esperando en las paradas, aparecen dos o tres unidades del mismo corredor semivacías juntas; por qué en horas pico no los levantan o por qué los recorridos no satisfacen lo que plantean como vecinos.
Por ejemplo, los estudiantes del este de la ciudad aún esperan por un corredor que comunique la zona con las universidades. Los vecinos de la zona oeste tienen dudas con la creación del corredor 4D. Aunque las paradas se descomprimieron se preguntan, "¿hasta cuándo durará?, "¿será que realmente sumaron nuevas unidades o sacaron unidades del 4C o del 4A?". El 7D también es otro de los que amplió su recorrido recientemente y ahora ingresa en los barrios Justicia y Primera Junta, al sudeste de la ciudad. La ampliación llegó luego de que los vecinos cortaran el tránsito solicitando a la Municipalidad que les arreglaran las calles. "Lo único que no se cumple es el trasbordo del 7D al 7C", aseguró una de las referentes de ese barrio.
Domingo Tactagi, secretario adjunto de la UTA, sostuvo que "el servicio no es deficiente pero hay horarios en los que deberían aumentar coches porque no pueden transportar a toda la gente que sale de los diferentes barrios ", y agregó: "El boleto no es alto".
Hacia el uso de la tarjeta SUBE
El plazo de 120 días para que Salta adopte el Sistema Único de Boleto Electrónico (SUBE) ya está en curso. El primer paso es eliminar el uso de monedas en las boleteras, algo que ya se está haciendo. Luego se eliminará el boleto impreso. El sistema SUBE registra el viaje en la tarjeta. A futuro, los inspectores controlarán el pago del boleto con una máquina que leerá la tarjeta, lo que demandará una gran inversión.
Zona sur: las frecuencias: la queja generalizada
Jorge tiene 64 años, vive de un digno oficio que alegra los días de quienes lo contratan: le pone color a casas, colegios y hoteles. Usa a diario el servicio de transporte urbano. El martes subió al corredor 7 y notó que la máquina de boletos del colectivo era diferente. "Ya no se podían colocar las monedas", contó. Pasó su tarjeta y se dio con la novedad de que no le entregó el boleto. "Le pregunté al chofer por qué la máquina no me daba el comprobante y solo me dijo que así funcionan las nuevas máquinas. Me indigné", relató a El Tribuno. Su molestia se debe a que cree indispensable tener el comprobante porque le sirve de seguro y, además, es la única manera de controlar su saldo.Saeta anunció que, por la adopción del sistema SUBE, algunas máquinas no entregarán los boletos impresos ni recibirán monedas.Consultados los vecinos de la zona sur sobre el tema, mostraron molestia y se manifestaron en desacuerdo. "Las monedas nos sacan del paso", fue una de las observaciones que hicieron.La queja generalizada sobre el servicio de transporte se refirió al tiempo que deben esperar los usuarios entre un colectivo y otro: "Los corredores de la zona tienen muy mala frecuencia", aseguraron.Los usuarios manifestaron que los coches del corredor 1 y 5 no cumplen con las frecuencias previstas: "Esperamos mucho tiempo", explicó Olga González del barrio Limache. Gerardo aseguró que el servicio del 5B "es muy malo". "Los colectivos no vienen nunca", aseguró.A esto se suma la ausencia de colectivos con piso bajo que facilitan que suban las personas con alguna discapacidad. Los usuarios agregaron: "Hay pocos lugares de recarga y comprar una tarjeta es casi imposible".Los corredores 1A, B y C; 8B y C; y 5B realizan la cobertura de algunos de los 21 barrios de esa zona.
Zona norte: dudas con los cambios
El 20 de marzo, a través de la página web de Saeta, se comunicó que empezaba a funcionar un nuevo servicio: el 6A, ramal Mirasoles. Según el sitio oficial de Saeta: "El 6A ramal Mirasoles sumará al recorrido habitual la extensión del recorrido que cubrirá la primera etapa del barrio ingresando por la avenida Democracia y abarcando el circuito interno que comprende la primera etapa del barrio". En el mismo parte de prensa se mencionó que la frecuencia será, en promedio, de 15 minutos. El servicio Huaico-Mirasoles cubre los barrios Monoambientes, Huaico, Mirasoles y El Pilar. En este caso Saeta puso de relieve que acerca al usuario a la UNSa, Ciudad Judicial, Dirección de Minas, Aero Club, Nuevo Hospital del Milagro y la Legislatura. Ante esto, Lorena del Valle Ramos reclamó: "El servicio Huaico-Mirasoles no entra al barrio. ¿Para qué se llama Mirasoles si no lo cubre?". Sucede que este flamante servicio cubre el mismo recorrido delineado para el troncal Norte-Sur. Los lectores de El Tribuno dejaron sus opiniones sobre el servicio que ofrecen los ramales de la zona norte. Por ejemplo, Patricia Londero dijo que en "Parque Belgrano para tomar el 6A o el Troncal tenemos que cruzar la colectora de avenida Bolivia. El tránsito es de los dos lados y se corre el riesgo de que te atropellen". En tanto Juan Risso, también de la zona norte, contó: "Uso con frecuencia el servicio de ómnibus 6A y ahora todos los colectivos tienen que pasar por los barrios privilegiados como ser El Huaico. Ahora tenés que esperar el que va directo al centro porque si tomás el que va al Huaico te demorás mucho". El corredor Troncal Norte-Oeste, que se creó para que los barrios Grand Bourg y La Loma tengan acceso directo a las universidades, está en etapa piloto. Los vecinos dijeron que aún no es regular la frecuencia de las unidades que comprenden este servicio. Creen que podría haber cambios en el recorrido de esta línea.
Zona oeste: largas esperas y colectivos repletos
La constante: "Tengo que esperar muchísimo y siempre viene lleno el cole". Es lo que dicen muchos de los vecinos de la zona oeste, principalmente los pasajeros del corredor 4. La baja frecuencia con la que pasan los ómnibus por ese sector de la ciudad provoca que, muchas veces -la mayoría-, según el relato de los mismos vecinos, se viaje muy mal: "Amontonados y llegando tarde a todos lados", dijo Rubén, un hombre que a diario debe tomar el colectivo en villa Cristina para ir a trabajar. En la parada del 3A, en Entre Ríos y Alvear, está Soledad López, una vecina del barrio Nuestra Señora del Carmen (que queda atrás de la iglesia San Cayetano). Es domingo y lleva más de 25 minutos esperando el colectivo. Le cuenta a El Tribuno que ya pasaron dos 7 (que van a San Lorenzo y pasan con menor frecuencia) y ningún 3A. "Siempre demora y los domingos, todavía más. Cuando llega siempre está lleno y se viaja mal", contó la mujer. Los comentarios sobre la baja frecuencia y la incomodidad de viajar en unidades repletas, y que no paran en horarios pico, se reproducen en lo que comentan los vecinos consultados por este diario. Julio Burgos, un vecino de villa Cristina, habló sobre el 4A. "Es el único cole que pasa por el barrio y siempre llega lleno. Lo que pasa es que hay que tener en cuenta que ese baja por todos los barrios, desde San Rafael en adelante. Tiene un recorrido muy largo y no alcanza con las unidades que tiene", explicó.Los corredores que circulan por la zona oeste son: 3A, 3B, 4A, 4B, 4C y 4D. Entre los barrios que recorren estas líneas se encuentran: Hernando de Lerma, 20 de Febrero, Güemes, San Cayetano, Luján, La Loma, Las Leñas, Grand Bourg, Palmeritas, Roberto Romero, Sauce, Primavera, Grand Bourg, Santa Cecilia, Pizarro, villa Chartas, villa Cristina y San Silvestre.
Zona este: más de 35 minutos de espera
María Eugenia le contó a El Tribuno que el sábado a la noche esperó más de 35 minutos el 2B en la parada de San Martín casi Alberdi. "Había varias personas y pensábamos que no iba a pasar. El 2B tiene una frecuencia muy extensa entre uno y otro colectivo", dijo la mujer que vive en villa Mitre. Lorena agregó: "El 2B no puede hacer tantos barrios, no da abasto, ¡por Dios!", reclamó. Los vecinos coinciden en que se espera unos 15 minutos entre un colectivo y otro. "Por la mañana, las unidades pasan llenas y no paran", aseguraron.En el 2G que pasa por la avenida Italia, en las horas pico, no entra un alfiler. Recientemente hubo reclamos sobre el corredor 2 porque no contaba con unidades de piso bajo para discapacitados.El 2A también pasa por la zona, pero ingresa por la avenida Asunción, que está pasando el acceso principal al cerro San Bernardo. "En horas pico, entre las 12 y las 13, pasa repleto en el centro. A la altura de la terminal nuca levanta a la gente. Ahí hay muchas maestras", aseguró Marcela. El 2A es el único colectivo que llega a barrios como Las Colinas, Canillitas, Torino y San Mateo. "Con las lluvias las calles son un barrial y, a veces, ni siquiera entra el colectivo", contó Miguel Quiroga del centro vecinal de ese barrio. Este colectivo tiene una frecuencia diaria de unos 20 minutos, en horas pico, y puede llegar hasta los 30. "Los fines de semana podés esperar entre 40 a 50 minutos", aseguraron los vecinos. Los estudiantes también padecen las frecuencias. Aún están a la espera de que haya un corredor que una la zona este con las universidades. Gustavo López, presidente de AMT, había mencionado en una entrevista con El Tribuno que los corredores de la zona iban a llegar hasta el cementerio de la Divina Misericordia, algo que todavía no se cumple. Algunas líneas que ingresan a la zona son la 2A, B y G.
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