Ayer al mediodía, una camioneta Mitsubishi 4x4 roja se desbarrancó a pocos metros del monumento de El Indio. El único sobreviviente fue el conductor del vehículo, Héctor Celano, que está internado en un sanatorio privado.
El vehículo rodó por un precipicio en la ruta 307 hasta quedar abollado con las ruedas hacia arriba y a unos 80 metros de profundidad; los policías tuvieron un arduo esfuerzo para rescatar a las víctimas.
Un fuerte ruido interrumpió la calma de los puesteros que exhiben sus artesanías frente al monumento de "El Indio", en la ruta 307, ayer al mediodía. Entonces un hombre corrió para ver qué pasaba y logró divisar a una camioneta roja al fondo del precipicio. La Mitsubishi 4x4 se había desbarrancado unos 80 metros. Carlos Benjamín Robles bajó entre los arbustos hasta encontrarse frente a frente con el vehículo, que estaba parado sobre sus dos ruedas izquierdas y en cuyo interior había atrapadas cuatro personas.
"Fui a buscar una barreta y volví. Los cuatro estaban amontonados en los asientos de atrás, pero dos mujeres ya estaban muertas", relató el lugareño. Carlos rompió el parabrisas con el hierro y, cubriéndose las manos con la camisa, retiró los pedazos de vidrio. "Me corté los dedos, pero por ahí pude sacar al hombre, que estaba acostado boca abajo, encima de una señora y todo el tiempo pedía que lo saquemos". En ese momento bajó también un empleado de la empresa Perales S.A., que lo ayudó a sentar a Héctor José Celano al lado de la camioneta.
La otra sobreviviente hasta ese entonces era María Ángela Aller. Mientras uno de los puesteros de la zona llamaba por teléfono a la ambulancia, los hombres que habían bajado hasta donde estaba el vehículo le pedían a la mujer herida que aguantara un poco más, que ya llegarían los médicos para auxiliarla. "No la podíamos sacar porque estaba apretada entre los cuerpos y los asientos, ella apenas respiraba", recordó el lugareño. Por un instante pensaron en sacarla del interior del vehículo, pero luego desistieron. "Teníamos miedo de que, al tirarla, termine desnucándose. Nosotros le conversábamos para que no se quede dormida. Pero la ambulancia tardó casi una hora en llegar".
Celano -según dijo Carlos- no les explicó qué había pasado. "Solamente nos pedía que le cuidemos sus pertenencias". El hombre tenía sangre en la cabeza y en el rostro, pero estaba consciente, afirmaron. Uno de los puesteros que también se acercó a la camioneta, Isidro Nieva, mencionó que el hombre preguntaba todo el tiempo por su esposa y pedía saber cómo estaba. Pero la mujer era una de las dos víctimas que ya habían fallecido.
El rescate
Cuando al fin llegó la ambulancia, los dos heridos fueron trasladados al hospital Lamadrid de Monteros. Pero la mujer de 84 años no resistió y murió al poco tiempo de llegar al lugar. El hombre, por su parte, fue derivado a un sanatorio céntrico de la capital, donde hasta anoche permanecía internado en terapia intensiva, aunque fuera de peligro. Las dos personas que fallecieron en el acto fueron identificadas por la Policía como Ana María Marchesi (esposa de Celano y presidenta de la Cámara de Comercio Exterior en Tucumán) de 62 años, y su madre, Elena Lemir, de 82 años.
Al frente del operativo estaba el jefe de Zona III de la Unidad Regional Oeste, comisario inspector Jorge Luis Chocobar. El comisario precisó que el vehículo había salido de San Miguel de Tucumán y tenía como destino a Tafí del Valle. Cuando subía por el kilómetro 27 de la ruta 307, se cruzó de carril y cayó al precipicio. "Las pericias van a determinar las causas del hecho", aclaró, aunque ayer se barajaban varias hipótesis extraoficialmente.
Tampoco se animó a arriesgar una posible causa del accidente la ayudante fiscal María Graciela Macció, quien se acercó en representación de la fiscala de la I° Nominación del Centro Judicial Monteros, Mónica Targa. "No están establecidas las causas ni se tiene certeza de que haya intervenido otro vehículo", afirmó. Y señaló que los dos cuerpos que todavía quedaban dentro de la camioneta estaban por ser trasladados a la morgue judicial para que les practicaran una autopsia. Respecto de si alguno de los ocupantes de la Mitsubishi llevaba puesto el cinturón de seguridad, Macció tampoco pudo confirmarlo.
Las pericias se realizaron bajo una llovizna que comenzó a caer durante la siesta y ante las miradas atentas de los puesteros, los lugareños y los curiosos que disminuían la marcha de sus vehículos al pasar por la zona.
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