Los precios de las verduras se dispararon durante los últimos días como consecuencia de los días de lluvia y mal tiempo que tuvo el mes de abril, lo cual afectó seriamente los cultivos y además retrasó de forma considerable el proceso de producción de los quinteros.
Los zapallitos y las berenjenas, cuyas plantaciones fueron destruidas casi en su totalidad por el mal clima, sufrieron aumentos del 100% y el 60% respectivamente. Por las pérdidas, la verdura de hoja aumentó entre un 10 a 15%, ya que debe traerse desde otros lugares, lo que significa un gasto mayor en flete por las fuertes subas de los combustibles.
Comerciantes explicaron que no hay desabastecimiento ya que la mercadería también se trae de afuera, aunque la suba del precio de los combustibles (30% desde enero) no ayuda a mejorar una situación ya de por sí muy complicada.
La situación local. Comerciantes verduleros de la ciudad opinaron sobre el tema, admitiendo un aumento en los últimos tiempos y la baja de las ventas.
Uno de los verduleros consultados por La Verdad, dijo que “en realidad, el incremento en el precio de las verduras viene desde antes de fin del año pasado. Creo que lo del agua es una excusa para seguir aumentando. El tomate y la lechuga subieron para las fiestas y no han vuelto a bajar. Ahora están en un promedio de 35 a 40$, pero para fin de año llegó a 75$ y eso generó una baja en las ventas, que se nota y mucho”.
Luego, Gabriel otro comerciante de calle Belgrano, expresó que “sí se sintió la disparada de precios. Acá el gran problema son los productores. Muchos han invertido mucha plata en las verduras en los últimos años y algunos han podido hacer sus propios invernaderos y hoy cuentan con verdura de excelencia. Tuvieron suerte ya que ni el granizo ni la lluvia los afectó. Ahora, los quinteros que tienen toda su producción al aire libre la perdieron con el gran temporal del mes pasado. Se perdieron todos los sembrados de achicoria, acelga, rúcula, brócoli, coliflor y rabanito”.
Luego, aclaró que “los bolivianos trabajan mucho y muy bien la tierra y tienen muy buena mercadería, porque, digamos la verdad, el quintero grande se fue a hacer soja. Acá en Junín quedan poco quinteros y están sembrando bastante poco. Es por eso que los extranjeros están trabajando ahora en los cultivos. Nosotros estamos comprando, entre otros lados, en el Mercado Central. Si yo subo mucho el precio de la mercadería, la gente con compra. Los precios están subiendo y bajando. La venta este último mes ha bajado un poco”.
Meteorología adversa. El clima no colaboró para que la situación de productores y consumidores sea el mejor, ya que las lluvias del mes pasado destruyeron buena parte de los cultivos de verduras y de papa.
"Es difícil hablar de porcentaje, porque depende mucho de cada zona. Pero sí sabemos que se perdieron muchos cultivos por los excesos de agua", explicó Cristina Mondino, especialista del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de Arroyo Seco, para quien existe un doble problema, ya que no sólo se perdieron los cultivos implantados, si no que además el productor no pudo trabajar en los lotes durante 20 días, lo que atrasó todo el proceso productivo.
"No podría cuantificar, pero esto se reflejará seguramente en los precios de las verduras", argumentó la especialista, que agregó que también se vio afectado el cultivo de papa por la anegación de los lotes.
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