Luz verde para soñar en grande

Luz verde para soñar en grande
Juan Ignacio Sánchez Sotelo, en dos ocasiones, y Gustavo Bou (la gran figura de la tarde) marcaron los tantos del aurinegro, que ahora le sacó 8 puntos a los equipos que vienen en el cuarto lugar: su rival de ayer y Gimnasia de Jujuy.
Con personalidad y practicidad, Olimpo se sacó de encima a Sarmiento, lo goleó 3 a 0 y el ascenso a la máxima categoría quedó mucho más cerca.

El equipo de Perazzo dio una muestra de carácter y puso proa rumbo a la A con uno de esos triunfos que marcan un antes y un después.

El local arrancó mirando el arco de enfrente. Con movilidad por los costados y un Cerutti activo en ofensiva, los de Sergio Lippi asumieron el protagonismo del partido.

Pero cuando el local comenzaba a manejar la pelota en terreno bahiense, el aurinegro armó una jugada letal, bien hilvanada por la franja derecha. La inició Adrián Martínez y la continuó Bou --tras dejar desairado a Delgado encaró hacia el arco de Ischuk-- con un pase milimétrico a Sánchez Sotelo, quien no falló desde el punto penal con un toque suave.

El gol le dio aire a la visita ante un conjunto local que empezó a perder la calma. Igualmente, el de Junín contó con ocasiones para emparejar el score, pero los cabezazos de Cuevas primero y de Andrizzi después no estuvieron ni cerca de ser efectivos.

El que sí mostró efectividad fue la escuadra de Walter Perazzo, porque luego de que Bou le sacara chispas a los guantes de Ischuk, aprovechó muy bien una jugada polémica para sacar más ventaja.

Luis Alvarez vio un agarrón de Garnier a Musto (en realidad los dos estaban forcejeando y ambos se tomaron de las camisetas) y sancionó un cuestionado penal. Sánchez Sotelo tomó la posta y lo tuvo que ejecutar --y convertir-- dos veces por invasión de Gutiérrez.

Sarmiento se desmoronó, perdió la brújula y ya no pudo recomponer su imagen.

En el complemento, Lippi se la jugó con un punta más (Tamburelli) y un enganche (Quiroga), pero lejos estuvo de comprometer a un Olimpo que se mostró menos permeable por los costados.

La escuadra bahiense se replegó con inteligencia, se cerró bien con Furios como estandarte y el anfitrión no supo cómo abrir la defensa visitante.

El reloj comenzó a jugar de aliado para el aurinegro, que de a poco comenzó a manejar los tiempos del cotejo.

Más que triunfo, triunfazo. Parece que la tormenta pasó, Olimpo volvió a acomodar la estantería y ahora respira mucho más tranquilo.

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