Se espera buena afluencia. Ayudan la amplia oferta de actividades, precios competitivos y un dólar barato para extranjeros.
En 2012 las cifras superaron las moderadas expectativas del sector: 254 mil turistas que dejaron una facturación de 598.587.300 pesos, según las estadísticas de Turismo de la Provincia. La proyecciones de este año hablan de números que podrían superar esta marca.
Los altos valores de alquiler y alimentación en la costa, el efecto "dólar", que hace de la ciudad una ganga para los chilenos, los europeos y norteamericanos, terminará influyendo de manera decisiva en las estadísticas de ocupación. Por otro lado, la tradición de la nieve va dejando paso a la de la aventura bajo el sol. Hay más de 15 actividades en este rubro que puede realizar un visitante. Desde el rafting, hasta el canopy pasando por el buceo y las travesías en kayak.
Las posibilidades crecen en la medida en que lo hace el mercado y aparecen los especialistas y los guías. Lo interesante de este subrubro es que los amantes de lo extremo tienen por regla dedicarle varios días a su actividad que enlaza el turismo con el deporte. Los precio de las clases y los tours arrancan en los 300 pesos pero todo depende del recorrido (puede durar unas horas o una semana), si incluye comida y el tipo de trayectoria.
"Este año no se cortó. Seguimos teniendo buenos índices de ocupación durante los meses que son considerados temporada baja, tenemos en noviembre un 50 al 55 por ciento de ocupación que es muy bueno. Hay muchas consultas en hoteles y operadoras pero todavía no está claro cuanto se concretó. El panorama social ha enrarecido un poco esto. Creo que tendremos otro año de 240 mil o más visitantes porque se siguió trabajando mucho en las promociones. Aunque no hay que olvidar que la rentabilidad del negocio turístico es cada vez más baja", le dijo a "DeBariloche" Daniel García presidente de la Cámara de Turismo de Bariloche.
El verano invita a una percepción distinta de la realidad. Es justamente esto lo que posee Bariloche en el marco de un sociedad moderna pero apretada contra una pared. La oportunidad de hacer un quiebre en la rutina y de coquetear con el paraíso.
"Uno siempre tiene la idea de que Bariloche es invierno pero pasé unos días hermosos este fin de primavera, sintiendo el aire limpio, es increíble este lugar y impacta más para el que viene de un ciudad congestionada como Buenos Aires", le cuenta a este medio el periodista económico Juan Gasalla que se dedicó a recorrer durante una semana toda la zona. No se equivoca. Una de las atracciones más competitivas de la cordillera en verano es su "menú" al aire. Miles de turistas de turistas de la Argentina y el mundo asocian a la Patagonia con sus paisajes indómitos y la limpidez de su ambiente. Dos recursos difíciles de poner en verdadero valor.
"Vengo de una ciudad pequeña en los Estados Unidos, no podía imaginarme viviendo en una capital. Bariloche me pareció un lugar impresionante, la posibilidad de vivir tan cerca de la naturaleza es un privilegio. Hice bueno amigos aquí y los voy a extrañar", cuenta Jessica Vernon, egresada universitaria en lengua española, que ya hizo las valijas para volver a su país después de pasar un año - "fantástico" --en la ciudad perfeccionando el idioma.
Por tradición la Patagonia ha sido una suerte de continente dentro de un continente, apartado o fracturado por las largas distancias que lo separan de los centros poblacionales como Buenos Aires, Santiago y San Pablo. La baja en las tarifas aéreas cambió sustancialmente este panorama. Bariloche es la ciudad turística que probablemente más se benefició con la caída en el precio de los pasajes aéreos.
Por estos días se consiguen en el sitio de Aerolíneas Argentina tickets económicos, en el tramo Buenos Aires-Bariloche-Buenos Aires por 1650 pesos. Los precavidos tendrán su recompensa. La oferta hotelera también tiene un amplio abanico de precios. Una habitación doble estandar en el lujoso hotel Llao Llao cuesta 1850 pesos, mientras que el Panamericano ofrece 4 noches a 4000 pesos (más IVA) en un cuarto con vista al lago. La Estancia del Carmen propone 3 noches en una cabaña superior para dos adultos y dos niños, y con derecho a spa, por 990 pesos. Los bolsillos más ajustados encontrarán habitaciones dobles en espacios limpios y austeros a partir de los 300.
"Va a ser una buena temporada esperamos que similar a la del año anterior. Posiblemente sea un verano más corto porque en Buenos Aires comienzan antes las clases. Bariloche continua con su política de ser cuidadosa con sus tarifas y que están a una distancia muy importante de las tarifas de la costa", le dice a este diario Rubén Kodjaián, presidente de la Asociación Hotelera Gastronómica de Bariloche.
Kodjaián explica que se está realizando una fuerte campaña publicitaria en Chile con la intención de hacer subir las visitas de los trasandinos que consiguen en su país el peso argentino y el dólar a bajo precio. "Es muy mercado al que estamos muy atentos y creemos que puede crecer aprovechando la coyuntura", agrega.
La comida se convirtió en otro fuerte de la ciudad. En la legendaria Fonda del Tío aun permanece en el menú la tradicional milanesa con papas fritas a unos 75 pesos por persona. Pero se sabe, aquel es un plato para dos. En plena Mitre hay restaurantes con menú completo a partir de los 60 pesos. Y queda la opción de los churros que venden Guillermo y Carla en el Centro Cívico a 3 pesos la unidad, crocantes y con mucho dulce de leche. "Son éxito, ahora en verano vendemos acá, en Playa Bonita y Bahía Serena. En un día se pueden ir 120 churros", cuenta entusiasmado. Aseguran que sus principales clientes no son los locales sino los turistas que por unos pesos engañan al estómago.
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