Enero no dejó conformes a las localidades de la costa bonaerense. Hubo un marcado descenso de visitantes con respecto a otros años. Qué dicen funcionarios y empresarios
En diciembre, en su edición 497, La Tecla publicó cuáles eran las expectativas de los funcionarios locales de los diferentes centros para vacacionar. Allí todos se mostraban optimistas, aunque, con cierto disimulo, reconocieron lo que ocurriría: este verano se comenzaría a observar el miniturismo de fin de semana, y así fue.
De lunes a jueves, los 1.200 kilómetros de playas de la provincia de Buenos Aires nunca estuvieron a pleno, y sólo los fines de semana se pudo ver un lleno, que tampoco era total, como sucedía años atrás.
Para el secretario de Turismo de la provincia de Buenos Aires, Ignacio Crotto, la temporada “viene siendo altamente positiva, no sólo para la costa atlántica bonaerense, también para muchos pueblos y ciudades del interior”. No obstante, el funcionario reconoció que se dio el cambio de paradigma que los municipios preveían en diciembre: “Atrás quedaron los descansos de un mes o quince días. Actualmente los argentinos prefieren estadías cortas, con una ma-yor frecuencia durante el año”.
Para Pablo Fernández, presidente del Ente Municipal de Turismo (EMTUR) de La Feliz, la temporada no fue la peor desde 2002. Dijo que “eso no es real, y no es lo que hablamos con los empresarios de Mar del Plata”.
A pesar de esto, Eduardo Palena, presidente de la Asociación Empresaria Hotelera y Gastrónomica marplatense, aseguró a
La Tecla que “las expectativas eran muy superiores. La temporada no fue igual que 2012, vino menos gente”.
Según el empresario, en enero la ocupación fue, promedio, del 70%, y expresó que en hoteles 4 y 5 estrellas la llegada de turistas se redujo en un 5%, mientras que en los lugares de hospedaje de menos categoría la merma de ocupación fue del 10% con respecto a igual período del año anterior. El hotelero señaló que, sin embargo, “no es un problema de Mar del Plata, sino de realidad económica; en toda la costa ocurrió lo mismo”.
En Pinamar, en tanto, el intendente interino, Hernán Muriale, confesó a este medio que ocurrió algo similar a Mardel: “Hemos tenido una ocupación en la primera quincena de enero que estuvo sólo un 5% o 6% por debajo del año pasado. La segunda quincena fue muy buena”.
A pesar de que los números no superaron los índices de 2012, el jefe comunal sostuvo que “dentro de lo que ha sido el contexto de preocupación de la gente y el cambio de forma de vacacionar, que se ha orientado a los fines de se-mana o sólo una semana, la temporada pinamarense ha sido bastante buena”.
Empresarios y funcionarios municipales aventuraban un mejor verano, ya que esperaban una fuerte presencia de turistas que otros años lo hacían en el exterior, debido a las medidas que el Gobierno nacional implementó en 2012, como el cepo al dólar y el plus en las tarjetas de créditos, entre otras cuestiones. No obstante ello, muchos turistas eligieron otros destinos dentro del país.
Rodrigo Torre, secretario de Turismo del Partido de la Costa, manifestó días atrás: “Nos queda mucho partido por jugar, para luego evaluar cómo resultó económicamente la temporada”.
A no muchos días de que culmine la temporada, en la costa provincial autoridades municipales y empresarios turísticos comienzan a pensar en variantes para el año venidero, sin descuidar lo que será la temporada baja, para la que prometen descuentos y promociones para las escapadas de fines de semanas largos, de modo de ser más competitivos para poder recuperar algo del terreno perdido a manos de otras localidades del país.


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