Veranito ambulante en el centro

Veranito ambulante en el centro
Los manteros tapizan la San Martín. En la Muni hay “sorpresa” por la cantidad de vendedores en enero. Dicen que faltan adicionales policiales.

Medias, calzoncillos, shorts, remeras, auriculares, anteojos y hasta pavas. De todo se pudo encontrar en estos días sobre el pavimento de la calle San Martín, entre Santa Rosa y Humberto Primo, por la fuerte presencia de vendedores ambulantes.

Lógicamente, la instalación de las mantas le puso los pelos de punta a los comerciantes que pagan sus impuestos para vender los mismos artículos que los ambulantes ofrecen por la mitad de precio.

Desde la Muni indicaron que los "manteros" reaparecieron esta semana debido a la falta de adicionales de la Policía que acompañan a los inspectores en el control, pero indicaron que el problema ya fue resulto y que ayer por la tarde ya habían retornado los operativos.

José María Fernández, secretario de Control, Fiscalización y Convivencia Ciudadana, explicó que la Policía les envió menos adicionales que los que usualmente tienen acordado, por lo que se complicó la tarea de los inspectores.

El secretario dijo que en general se trabaja con 18 efectivos para el control de esa zona y remarcó que esta semana apenas pudieron contar con ocho "porque la Fuerza está desbordada de trabajo".

El funcionario remarcó que la situación ya está controlada por la disponibilidad de efectivos y aseguró que la semana que viene los inspectores trabajarán con normalidad para contener a los "manteros".

Por otro lado, Fernández dijo estar sorprendido por la cantidad de vendedores que se vieron sobre la San Martín esta semana ya que indicó que enero suele ser un mes tranquilo en esta calle.

"Estamos sorprendidos por la cantidad de vendedores que vimos. Es mucha gente para esta época porque por lo general suelen ir todos a los festivales que se dan cerca de la ciudad, como el de doma de Jesús María. Este año hemos notado que son muchos más que en eneros pasados", explicó el funcionario.

Al sol con las mantas. "Sabemos que lo que estamos haciendo es ilegal, lo tenemos muy en claro. Pero también tenemos que comer y esta es nuestra fuente de ingresos", se justifica Gladis, una vendedora ambulante que todos los días trata de instalarse en la San Martín para ofrecer sus productos.

Como ella, son decenas los que optan por esta calle. Venden shorts por 20 pesos, anteojos de sol por 35 pesos y hasta se consiguen tres pares de medias por 10 pesos.

Los ambulantes saben que no pueden estar ahí pero toman el riesgo, aseguran, por necesidad. Cuando Gladis tira su manta expone cinco mil pesos de mercadería. Anibal vende anteojos de sol y asegura que todo su stock tiene un valor de seis mil pesos.

Griselda, otra mujer que le apunta a la venta en la calle como forma de subsistencia, denuncia que sufren malos tratos de los policías cuando llegan los controles.

"Además de soportar el calor tenemos que bancarnos la presión que nos mete la cana, y si vos te ponés a discutirles fuiste, porque te mandan adentro y te sacan toda la mercadería. A veces se llevan a vendedores y los tienen encerrados por quince días, pedimos que al menos el trato no sea tan brusco", denunció la ambulante.

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