Sin embargo, en los negocios dijeron que la actividad registrada del jueves al domingo fue buena.
“Tuvimos una actividad importante y vendimos bastante bien. Notamos más gente el fin de semana que cuando fue el carnaval, aunque con este espectáculo la comercialización fue mayor, ya que los brasileños compraron mucho”, destacó Adelina, propietaria de Tatainti, un negocio de artesanías ubicado al frente de la plaza Pringles.
En Havanna, local emplazado en Rivadavia y Belgrano, la facturación fue excelente. “Las ventas superaron las expectativas”, señaló sin dudar Mario, el encargado, quien indicó que el número de pedidos que tuvieron que realizar triplicó los efectuados en la Semana Santa del año pasado.
Pero cuando se le pidió que comparara el nivel de comercialización con el que existió durante el carnaval en Potrero, su rostro se iluminó y sus ojos se abrieron en señal de admiración: “Aquel fin de semana fue distinto. Los brasileños buscaron productos como los alfajores y los llevaron en una cantidad enorme. Había personas que se llevaban hasta 12 docenas”, expresó, y agregó, “ahí sí fue un auténtico boom”.
En Crokante’s, una panadería que está en avenida Illia, también experimentaron este fenómeno de ventas satisfactorias en Semana Santa pero en un volumen inferior a las que tuvieron en el carnaval.
“Los turistas pidieron muchas empanadas de vigilia y tuvieron salida las roscas de pascua. Pero como nosotros trabajamos con los hoteles, y los abastecemos de productos como las facturas, el movimiento fue mayor en el carnaval”, remarcó Mirta Sánchez, socia del local.
Más feriados
A los comerciantes puntanos les gusta en general la idea de agregar feriados al calendario. La ecuación parece obvia: a más días libres, más turismo y más dinero. Algunos dicen que esa fórmula siempre entregará un resultado positivo, aunque otros advierten sobre los riesgos de la abundancia de tiempo para el ocio.
“Creo que nos conviene, por más que eso implique que las ventas se distribuyan entre los distintos fines de semana largos”, subrayó Adelina, mientras que Federico, encargado de Aranjuez, la clásica confitería ubicada en la esquina de Pringles y Rivadavia, dijo que así el mercado turístico "se satura" y no se moverá fuerte hasta las vacaciones de invierno.
Este año el calendario tiene más de quince feriados, una medida decretada por el gobierno central.
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