El presidente afgano Hamid Karzai amplió ayer su ventaja en el recuento parcial, mientras se acumulan las denuncias de fraude electoral.
No bien se cerraron las urnas, las potencias de la OTAN habían celebrado la segunda elección presidencial afgana desde la invasión de 2001. Sin embargo, con el pasar de los días y la acumulación de denuncias de fraude y ataques de los talibán contra electores y autoridades electorales, Washington y sus aliados europeos se llamaron al silencio hasta la difusión de los resultados finales. Fuentes diplomáticas también reconocieron que no esperaban una participación tan baja. Según los últimos resultados parciales, entre el 30 y el 35 por ciento del padrón afgano votó. En las regiones más violentas, como el sur del país, la participación se derrumba hasta el 10 por ciento.
Según informó ayer la Comisión de Denuncias Electorales, recibieron 1740 denuncias el día de los comicios y otras 2207 en los días posteriores. "Entre ellas, hay 450 denuncias que son susceptibles de influir en el resultado final", reconoció el vocero de la comisión, Ahmad Muslim Khuram.
Con esos datos a mano, el candidato opositor, Abdulá Abdulá, acusó a Karzai de haber orquestado un fraude masivo. En una entrevista con el diario británico Daily Telegraph, el rival y ex canciller del presidente afgano dijo que esperará a ver si la comisión investiga las denuncias. Si eso no sucede, ya adelantó que desconocerá los resultados. "Si el proceso no sobrevive, Afganistán no sobrevivirá", amenazó el opositor.
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