El intendente Carlos Sánchez "pateó la pelota" al Concejo Deliberante para que lo ayude a lograr la venta de lotes en Claromecó y Dunamar, a la que se oponen prácticamente todas las instituciones de la villa balnearia.
En distintos tonos, los integrantes de las instituciones que no acuerdan con la venta de los terrenos para culminar la obra del hospitalito plantean que ya se loteó y comercializó el ex Camping Municipal, operación sobre la cual ponen en duda el destino de los fondos; y advierten que esos predios están destinados a usos públicos para los cuales será difícil adquirir nuevos espacios en el futuro.
Las perspectivas de tratamiento en el Concejo son, obviamente, favorables a Sánchez por la mayoría propia vecinalista. Incluso el concejal Pablo Abraham destacó la importancia de que el Municipio se haga de esos fondos para cumplir con "una obra fundamental para la salud de la población".
El arco opositor está abiertamente en contra de la iniciativa. Mientras Francisco Couso reclamó "escuchar a la gente y preguntarse cómo se va a mantener (el hospitalito)", el radicalismo recomendó "optimizar los recursos existentes y tener la decisión política de atender las verdaderas prioridades en salud". López Muñoz, de Acción Comunal, advirtió que los claromequenses "podrían quedarse sin los lotes y sin la obra, ya que nadie nos asegura que ese dinero se destine a terminar el hospitalito".

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