Pese al vencimiento de la fecha tope para reubicar a los vendedores ambulantes, los mercantes callejeros continúan con su actividad. Consultados sobre la relocalización manifestaron su descontento porque podrían verse perjudicados en sus ventas. Además reivindicaron la buena relación con los comercios de la zona porque no existe ningún tipo de competencia.
Los puestos callejeros de venta ambulante tenían plazo hasta el 1 de agosto para ser reubicados en una locación. Pero el municipio no impulsó hacia el SIVARA el lugar donde instalar a los 69 vendedores.
Los vendedores ambulantes consultados no se mostraron satisfechos y el no alcanzar un acuerdo no incita el interés de ser relocalizados.
"Llevo más de 12 años en la calle y sabemos que un día tendremos que dejarla, pero la mudanza significará que le quiten movimiento a la Avenida Luro porque parte de nuestra clientela es la que transita por aquí”, manifestó la vendedora de anillos María Roberta. Con su tradicional sobrero, Roberta explicó que “el cambio no seria muy bueno porque las ventas podrían bajar más de esperado”. Además advirtió que su trato es muy bueno con los vecinos.
Desde hace 7 años, en su stand de venta de mates aledaño al Ministerio de Trabajo, Cristina también manifestó su descontento coincidiendo con la caída de venta. “Mis clientes son todos del sector, y la re disposición me perjudicaría”. La vendedora, además apuntó´ que “los ambulantes somos un pilar de seguridad para los comerciantes. De estar en la vereda conocemos a los malandrines y eso evita muchos delitos”.
Con la venta de una extensa lista de artículos, Mario, trabaja desde hace 20 años en Luro entre Jujuy y España. “Yo mantengo a mi familia con esto y tener nuevos puestos en una feria debería a garantizarnos la sustentabilidad económica”, expresó el puestero.
Al respecto José Lencina, titular del Sivara, el gremio que nuclea a los trabajadores ambulantes, manifestó que “no en vano están en la calle con viento, con lluvia, con frío. Los vendedores que se encuentran sobre la avenida Luro, son históricos, tienen más de 30 años de antigüedad allí, es casi folclórico. La gente necesita trabajar, ganarse el pan todos los días”.
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