Desde el jueves al mediodía tuvieron que instalarse en la plaza, pese a que tenían autorización de quedarse frente a la terminal hasta el lunes, según cuestionaron. Señalaron que se sienten discriminados ya que no tuvieron en cuenta que pagan un permiso para poder vender en el lugar. Ahora piden que se traslade a todos los vendedores a ese espacio para agruparlos y aumentar así la clientela, ya que por ahora las ventas en su nueva ubicación son nulas.
Fueron derivados a ese lugar por las autoridades municipales de entonces, ya que trabajaban en diferentes calles del centro y también en la plaza de la Escuela 83.
De esa forma podían continuar trabajando en un mismo espacio, y sin entorpecer el paso de peatones en las veredas. Por lo menos esa fue la explicación previa al traslado.
Desde entonces ellos trabajaron sin inconvenientes, generando una clientela y aguantando el frío y el calor.
Sin embargo, todo cambió el jueves a la mañana. Muchos ya habían armado sus puestos de tres metros de largo, cuando de repente llegaron inspectores de la Municipalidad, quienes les informaron que debían dejar el lugar y apostarse en la plaza España, ubicada a 50 metros de allí.
Los vendedores reclamaron por lo que consideraron “un atropello”, a pesar de que la decisión ya estaba tomada. De esa forma, algunos tuvieron que desarmar sus puestos y rearmarlos en el espacio público y otros directamente iniciaron la jornada laboral en la plaza.
Durante el primer día las ventas fueron malas y ayer el panorama no cambió. Así lo aseguraron a Diario Patagónico Axel Flores y Davida Lozano, quienes afirmaron sentirse discriminados por la forma de accionar del municipio, ya que les habían notificado que hasta el lunes podrían permanecer frente a la terminal.
“Todos tenemos todo en blanco. Para habilitar este espacio pagamos 600 pesos mensuales, más ingresos brutos y monotributo. Son 1.000 pesos para poder vender acá. Ellos nos habían dicho que teníamos permiso hasta el 15, pero no cumplieron con lo que habíamos acordado”, criticó Lozano
“Ayer (por el jueves) vinieron y nos sacaron de ahí a media mañana. Nos dijeron ‘señora usted se tiene que ir para allá’, pero debían respetar el acuerdo que teníamos, así está escrito en el permiso”, agregó la mujer.
Todos los vendedores están al día con sus impuestos, por eso a ellos les duele más este destrato. Según cuentan en caso de que no cumplan con los pagos de impuestos, la mercadería se decomisa, y tienen que ir al Tribunal de Faltas donde los sancionan con multas que en muchos casos cuestan más que el valor de la mercadería secuestrada.
PIDEN SOLUCIONES
Ante este panorama, los vendedores piden ayuda y colaboración, ya que perdieron sus clientes. Entre el jueves y ayer las ventas fueron casi nulas, sin embargo en agosto deberán volver a pagar sus impuestos como en cada inicio de mes.
Por esta razón, piden que se traslade a todos los vendedores callejeros a la plaza. Así se crearía un centro comercial allí, invitando a la gente a utilizar el paseo. Para esto consideran necesario que se mantenga la limpieza y se abran los portones, ya que cuando ellos llegaron el jueves, la plaza estaba sucia y con la puerta principal como único acceso.
Otro de los pedidos es que el próximo mes no se les cobren el permiso de venta, como medida de apoyo ante el cambio de sector. “Acá no entra nadie. Así es todo el día, está vacío. Ayer no vendimos nada y hoy un par de medias y dos gorritos. Los de la Pellegrini también tendrían que estar acá”, cuestionó Flores.
“Ellos nos discriminan a nosotros por el sólo hecho de ser extranjeros, pero estamos pagando los impuestos que nos exige la ley. Queremos laburar, estamos cumpliendo”, denunció Lozano, quien pide que sólo los dejen trabajar.
Comentá la nota