Vendedores ambulantes levantaron el acampe, pero exigen definiciones

Dos meses después de haber sido desalojados y de haber instalado una carpa frente al Municipio, los vendedores ambulantes de Lomas de Zamora levantaron el acampe a la espera de que se los reubique, y reclaman que no se cumplieron aún las pautas fijadas en la negociación con la Comuna. Desde la secretaría de Gobierno local, en tanto, sostienen que el conflicto comienza a disiparse, y que muchos se reincorporaron al trabajo "dentro de un sistema que el Municipio acepta".
A casi dos mes del momento en que estalló el conflicto entre los vendedores ambulantes de Lomas de Zamora y la Comuna, los hombres y mujeres que tenían sus puestos en los alrededores de la estación ferroviaria y que fueron desalojados decidieron levantar el acampe que mantenían en la plaza Grigera, frente al Palacio Comunal, pero advirtieron que siguen a la espera de que se cumplan las pautas que fueron fijadas durante la negociación con el Gobierno local y que incluían la reubicación de los trabajadores o en la planta de la Comuna o en las ferias del distrito.

Según ellos mismos señalaron a Info Región, se trasladaron ahora a las inmediaciones de la estación adonde se mantienen “a la espera del arreglo” que les permita “volver a trabajar”.

“Ya no estamos en la plaza, ahora estamos en la estación pero sin hacer nada porque todavía no arreglamos nada y hace más de dos meses que no trabajamos. Levantamos el acampe porque nos prometieron un montón de cosas, pero todavía no pasó nada”, contó se quejó ante este medio uno de ellos, Alejandro Ceja.

Desde la Comuna, en tanto, celebraron el “cambio de actitud” de los comerciantes y aseguraron que contrario a lo que dicen los vendedores el acuerdo ya comenzó a cumplirse. Según señaló a este medio el secretario general de Gobierno, Guillermo Viñuales, “algunos han empezado a trabajar en el Municipio, en las delegaciones más próximas a su domicilio, y otros ya tienen sus puestos en las ferias internadas”.

La tensión entre ambos sectores comenzó el 4 de marzo, cuando el Gobierno lomense hizo cumplir una orden para desalojar a los puestos que estaban ubicados sobre el puente que cruza la estación, y sobre la calle Boedo. En los días siguientes hubo varias manifestaciones que desembocaron en la instalación de una carpa en la Plaza Grigera, en la que hasta hace dos semanas permaneció un grupo de vendedores.

“Era el 15 por ciento (de los vendedores) que estuvo durante más de un mes manifestándose frente a la Municipalidad, pero al parecer tomaron la misma decisión que el resto. La Comuna siempre mantuvo la misma postura, abierta a la negociación”, agregó Viñuales.

Los vendedores sostienen de todos modos, que nadie empezó a trabajar.

“El viernes nos dieron una lista de los que supuestamente tenemos que ir a la Salada (la feria) pero todavía no nos pudimos juntar con los compañeros, no pudimos confirmar si están los puestos y el miércoles supuestamente tendrían que estar cerradas las negociaciones”, relató Javier Sotelo, otro de los vendedores.

“Volvieron a trabajar de vendedores pero ahora dentro de ferias internadas como corresponde, como lo hacen un montón de comerciantes, en un sistema que el municipio acepta. No volvieron a la calle Boedo ni a la estación ni al puesto”, sostuvo Viñuales.

El reclamo, de todos modos, continúa.

“Estamos igual, si queremos poner algo vienen y nos sacan, siguen trayendo a las autoridades y nos corren”, se quejó Sotelo.

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