Vendedores ambulantes a la deriva

Vendedores ambulantes a la deriva
Una estricta norma del 2007 determina lugares de venta ambulante, circuitos y licitación de puestos. Hay vendedores que pretenden regularizarse pero no tienen respuesta.

Una ordenanza sancionada 5 años atrás establece una reglamentación estricta para posibilitar la venta ambulante en circuitos determinados, con puestos habilitados y control municipal pero está lejos de aplicarse en su totalidad. Los vendedores proliferan y los que buscan acogerse a la norma no encuentran respuesta oficial respecto de qué hacer.

La normativa vigente desde 2007 determina categorías de vendedores ambulantes según el producto que ofrezca, un estricto control para los puestos de alimentos elaborados, circuitos por donde pueden realizar recorridos de venta, puestos fijos licitados, entre otros ejes que nunca se cumplieron.

El municipio periódicamente informa de procedimientos de secuestro de mercadería e infracción a vendedores ambulantes pero tampoco aplica la ordenanza que regula la actividad para quienes quieran regularizarse.

Por su parte, los comerciantes cuestionan la venta irregular por estar en condiciones desiguales -muchas veces con productos similares- cuando los comercios habilitados pagan tasas, impuestos, alquileres, para cumplir su actividad.

La ordenanza de vendedores ambulantes surgió a instancias del ex concejal Hugo Cejas, asumiendo una realidad local con la presencia de vendedores ambulantes en calle Mitre, Onelli, en el Circuito Chico y otros espacios públicos "teniendo en cuenta la situación económico y social de la ciudad", indica en los fundamentos. Remarca además que la actividad "suele ser ejercida por lo general por personas de escasos recursos y con pocas posibilidades de poder insertarse en el mercado laboral".

En calle Mitre los puestos de venta informal se reprodujeron el último tiempo con el inicio de la temporada. Con mantas en las veredas y algunos puestos improvisados, comercializan artesanías, bijouterie, obsequios, recordatorios, entre otros. En tanto, en calle Onelli hay puestos ambulantes de comida, copias de películas y discos, ropa deportiva y medias. Una de las esquinas más concurridas por los vendedores es en inmediaciones de Onelli y 25 de Mayo.

Maximiliano Alarcón, vendedor ambulante de discos pero que en otras oportunidades ofrece medias o "lo que pueda comprar para la reventa", contó a "DeBariloche" que en esta semana dos veces recibió a los inspectores municipales cuando exhibía películas en un carrito ambulante con dos ruedas en Onelli y Gallardo. En uno de los casos le labraron un acta de infracción y secuestraron 30 discos. La situación lo molestó y discutió verbalmente con los inspectores, llegando a acusarlos de "perseguirlo" por no pagar un "canon paralelo".

Sin embargo, el joven junto a su novia embarazada, aseguran tener voluntad de regularizarse en la actividad. "Pido que me dejen trabajar, es lo único que puedo hacer y fui a varios lugares pero nadie me da una solución", expresó exhibiendo una nota presentada ante el Concejo Municipal en mayo donde expresa su deseo de realizar la actividad con "permiso".

En la nota enviada a los concejales precisó que sufrió "amenazas con arma de fuego por parte de otros vendedores" en Onelli y 25 de Mayo. Hasta el momento nadie le respondió.

En otras oficinas municipales que recorrió le indicaron que podía registrarse en la feria cerrada que se dispuso en inmediaciones de la Iglesia Santo Cristo. Pero allí se debe pagar un canon de 4000 pesos y entre 80 y 130 pesos por día -según explicó- algo que consideró "inaccesible". Mientras que en la delegación del Inadi le indicaron que de no obtener respuesta en otro sitio oficial, regrese para analizar la situación.

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