Los dueños le afirmaron al intendente Salgado, que hay demoras porque reclaman "seguridad jurídica para sus inversores".
A comienzos de febrero, Castillo recibió de manos del intendente santarrosino, Sergio Salgado, el decreto municipal de factibilidad para radicar una sucursal de La Salada en un terreno que está en la ruta 7, muy cerca del predio ganadero municipal, en el distrito de Las Catitas.
Desde esa fecha y según consta en el decreto del Ejecutivo municipal, Castillo y su gente tenían 60 días para presentar los detalles del proyecto definitivo, pero pasó el tiempo, el plazo ya caducó y ahora crecen las dudas sobre la tan anunciada llegada de La Salada a Santa Rosa.
El intendente Salgado admitió que el permiso otorgado en febrero ya no tiene validez y que sería necesario redactar un nuevo decreto de factibilidad que extienda los plazos, pero también señaló que el proyecto "no está caído" y que tiene previsto reunirse en estos días con Castillo.
"El proyecto se retrasó porque ellos han tenido algunas dudas que tienen que ver con la seguridad jurídica que buscan para sus inversores", comentó Salgado y siguió: "Instalar un polo comercial de estas características no es un trabajo fácil, pero esos temas se han ido solucionando salvo por uno, que vamos a resolver en estos días".
El asunto es así: en la ordenanza municipal de 2009, que da forma al Parque Industrial de Santa Rosa, se mencionan algunas actividades como las habilitadas para funcionar en ese predio de 36 hectáreas, ubicado en Las Catitas, pero no figura allí el rubro textil.
"Este punto es el que ha despertado dudas en los abogados de Castillo y nos han pedido que aclaremos la ordenanza, pero la verdad es que no es necesario hacerlo porque el textil, como tantos otros rubros que no son mencionados, están incluidos como ?otras actividades' dentro de la ordenanza", afirmó.
En febrero, Jorge Castillo, había asegurado tener "listo el proyecto" y querer instalarse "cuanto antes"; incluso llegó a asegurar que estaba en condiciones de llegar a Santa Rosa "antes del inicio de las clases, con 200 puestos de venta de indumentaria textil a precios muy convenientes" y que tenía otros "500 comerciantes que quieren alquilar ya un espacio".
Pero lo cierto es que pasada esa conferencia de prensa, en la que se anunció con bombos y platillos el desembarco de La Salada, la comuna de Santa Rosa descartó un proyecto para que la feria se instalara inicialmente en carpas y con baños químicos, tal como pretendía Castillo, y exigió la construcción de locales que se adecuen a los códigos de edificación vigentes. Este punto, según Salgado, también retrasó la entrega del proyecto.
-¿Cree que finalmente se instalará La Salada en Santa Rosa?
-La comuna ha hecho todo lo que tenía que hacer para que eso ocurra y veo mucho interés de parte de ellos. Incluso han venido sus técnicos a ver el terreno y han hecho estudios de suelo. Creo que se van a instalar pero repito, no es un proyecto sencillo.
Cuando finalmente Castillo presente su proyecto de la feria, deberá ser el Consorcio de Administración del Parque Industrial quien dé la aprobación final. Ese órgano está presidido por el intendente e integrado por siete miembros, entre otros un concejal, el director de Desarrollo Económico, un miembro del INTA y otro de la Cámara de Comercio.
Por ahora, lo único en marcha de La Salada santarrosina es un taller de confección de guardapolvos, en el que trabajan cerca de 20 personas y que funciona en un salón del predio ferial, lindero a los terrenos prometidos a la sucursal mendocina de La Salada. Esas prendas serán parte de la ropa que venderá la feria, si finalmente abre sus puertas.
Comentá la nota