El veinteañero trotamundos que estudia Física en Madrid

El veinteañero trotamundos que estudia Física en Madrid
Luciano Lilloy creció en Guaymallén y con su familia se radicó en España. Pasó un año en Japón y ahora está en Granada.

Luciano Rubén Lilloy, de 21 años, creció en Guaymallén, empezó la primaria en la escuela Rafael Obligado, de Dorrego, y luego fue cambiado al colegio Godoy Cruz Antonio Tomba, al que pasó por el interés de la familia en que practicara deportes.

En 2002, circunstancias de la vida lo llevaron a residir junto con sus padres y hermana Paula, en el pueblo en el que había nacido una de sus abuelas, población llamada Cuevas del Almanzora (España). Se trata de una pequeña comarca costera del sur de la península ibérica, donde el jovencito se incorporó al colegio del lugar y más tarde a un instituto.

Ya en el penúltimo año del bachillerato (pre universitario), con 17 años, Luciano tomó una de las decisiones más importantes de su corta existencia: decidió irse a vivir a Japón. "Cuando me fui al país insular del este asiático -cuenta por internet-, no sabía nada de japonés y sólo contaba con un inglés muy básico, pero las ganas de conocer el mundo me empujaron a seguir adelante contra viento y marea".

La forma de acoplarse e instalarse en la lejana nación de Oriente se la brindó una beca de la American Field Service (AFS), organización que se dedica a realizar intercambios internacionales escolares, que le costeó su estancia.

"En Japón -prosigue su relato- asistí a un colegio como cualquier chico de esa nacionalidad, cumpliendo con asignaturas como Japonés antiguo, Literatura japonesa, Historia, y otras más, nada sencillas por cierto. También me anoté en un club de kendo (esgrima japonesa que se practica con sable de bambú), donde ensayaba unas 3 horas al día, 6 días a la semana".

Sin embargo, al cabo de un tiempo salieron a flote sus raíces argentinas, se pasó a un club de fútbol cercano a donde vivía, la casa de su host-family, la familia anfitriona o voluntaria que lo había recibido para tener una experiencia intercultural.

"Desde entonces, aparte de Paula, mi hermana biológica, tengo tres hermanos más, heredados de mi residencia en ese domicilio japonés, que son Manaka, Asuka y Taiki, de entonces 3, 5 y 7 años, respectivamente, con quienes no he perdido contacto en ningún momento y a los que considero parte de mi familia". La experiencia japonesa duró más o menos un año.

Movimiento continuo

Al volver a España, la vida y las circunstancias personales habían cambiado totalmente para el joven Lilloy. Cuenta que quería viajar, conocer el mundo, diferentes culturas y personas, sentía una necesidad de no quedarse quieto. Y desde entonces no ha parado. En el verano de su vuelta a tierra hispana viajó a dedo a Francia. Y con el correr de los meses visitó Marruecos, Escocia, Italia, Letonia y Bruselas.

También cambió la consideración que Luciano le asignaba a su familia. "Un año lejos de todos mis seres queridos -explica- me acercó a ellos, y esa es una de las pocas ?pegas' (contras) que tiene estudiar en Granada, ya que estoy lejos de mi madre, quien aún vive en el pueblo al que llegamos desde Argentina, donde abrió un local para la celebración de fiestas infantiles; y de mi padre, que volvió a Mendoza desde que retorné de Japón. Sí estoy con mi hermana Paula, ella también es becaria y estudia Filología Inglesa en la Universidad de Granada... Nos acompañamos mutuamente", cuenta.

La Navidad pasada, Luciano volvió de paseo a tierra cuyana después de una ausencia de 8 años. Y fue una gran alegría volver a reunirse con abuelos, primos, tíos, amigos. "Me encantó verlos a todos, y ya estoy ahorrando para poder ir de nuevo cuanto antes", promete.

Más cambios

Sostiene que ahora cambió su manera de pensar lo que quería ser en la vida a diferentes niveles. "Desde que volví (a España), y van ya para 4 años, me convertí en vegetariano por estar en contra del modelo de explotación llevado a cabo por la industria cárnica. Me hice voluntario de la AFS, uno de cuyos objetivos es conseguir el entendimiento entre las personas de diferentes culturas. Mi labor en AFS -dice- es de lo más variopinta: desde organizar eventos de difusión a ser tutor de estudiantes extranjeros en España y entrevistar a otros que quieren viajar".

Al finalizar los estudios de nivel medio, el muchacho de Guaymallén tuvo que decidirse por una carrera universitaria. Sostiene que había demasiados campos interesantes. Finalmente se inclinó por la Física. "El hecho de poder conocer el funcionamiento del Universo me fascinaba", explica.

Pero, tampoco en este campo le fue fácil la admisión. "Conseguí superar la prueba de selección, y obtuve una beca del Ministerio de Educación de España. El beneficio no sólo me permite cursar las materias de manera gratuita, sino que me concede un sueldo por estudiar. Ahora estoy en mi tercer curso, y aunque este año han endurecido los requisitos académicos, de momento no tendré problema en seguir siendo becario".

Entre las diferentes ramas de la Física, la que más le llama la atención es la Astrofísica, es decir la Física que se encarga del estudio del Universo. De hecho, el año que viene entrará como ayudante a un grupo de investigación, que analizará cómo influye la muerte de las estrellas en el flujo de materia en el Universo.

En cuanto al lugar donde estudiar tuvo claro que la elección debía ser Granada, uno de los importantes destinos de estudiantes extranjeros de toda Europa y una de las universidades más grandes y prestigiosas de España. "No sólo eso, sino también una de las ciudades más bonitas de este país, en la que han convivido diferentes culturas a lo largo de los siglos", señala.

Este año, debido a que ya se encuentra en un punto avanzado de su carrera, comenzó a plantearse qué le gustaría hacer al finalizar la universidad. Por la actual situación económica española, toma cuerpo en su cabeza la idea del autoempleo.

"He realizado hasta tres cursos sobre emprendimiento y el mundo empresarial, que desembocaron en todo tipo de experiencias, a destacar: encontrarme envuelto, junto con otras dos personas, en un proyecto de empresa, cuyo objetivo es aplicar las nuevas tecnologías a la seguridad en la construcción. Haber participado en un concurso sobre emprendimiento: el ideómetro, en el que se buscaban ideas innovadoras de negocio. Mi proposición fue seleccionada, y actualmente está siendo ofrecida a diferentes firmas del sector; y en caso de que una empresa se interese finalmente por ella, me convertiría en proyect manager del proyecto, trabajando en asociación con la compañía designada".

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