Carlos Arias y Luis Zírpolo, ambos imputados en el caso de desaparición del escribano tartagalense Aldo Melitón Bustos, fueron condenados a 20 años de prisión por privación ilegitima de la libertad como coautores legalmente responsables de ese delito, agravado por el uso de la violencia en concurso real con el delito de homicidio simple en el grado de partícipes necesarios.
A pesar de las primeras impresiones, se calificó de "importante" la condena decidida por el Tribunal Oral Federal presidido por el juez Roberto Frías, quien fuera acompañado en el proceso por Marta Liliana Snopek, y Jorge Luis Villada, además de Renato Rabbi Baldi Cabanillas como cuarto juez.
Tras la lectura de la sentencia, solo se escucharon algunos aplausos y los cánticos de los integrantes de organismos de Derechos Humanos mientras Zírpolo y Arias abandonaron la sala de audiencias custodiados por los guardiacárceles del Servicio Penitenciario Federal.
Aunque no escucharon lo que esperaban, los familiares de desaparecidos que acompañaron este proceso se mostraron emocionados de que por primera vez en 32 años de espera (al menos en esta caso, ocurrido en febrero de 1978), haya llegado la condena para represores en un juicio oral y público por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura militar.
"Esto por lo menos, sirve de mensaje a los gobiernos y las generaciones futuras de que estos delitos que cometió el Estado, no quedan impunes", dijo una de las familiares que estuvo en la audiencia.
Entre las causas por delitos de lesa humanidad que deben ser elevadas a juicio oral y público, se indicaba ayer que la próxima podría ser la que investiga el secuestro y asesinato de Eduardo Fronda, a la que le seguiría la que espera esclarecer el secuestro y desaparición del ex gobernador, Miguel Ragone.
Clamando "inocencia"
Antes de pasar a deliberar para dar la sentencia, el Tribunal dio a los imputados la posibilidad de decir sus últimas palabras. Arias, el primero en hablar, hizo referencia a la comparación "despectiva" que hizo el abogado David Leiva, querellante de los familiares de Bustos, al encuadrarlo en la figura del "viejo vizcacha", personaje del Martín Fierro. "No es escuché al fiscal decir nada", fue la recriminación que le hizo el imputado a Villalba, sin que se entienda la razón por la cual el letrado tendría que intervenir en los alegatos de Leiva, momento en el que se hizo la comparación aludida. Cuando empezó a ver que sus últimas palabras podrían convertirse en un discurso largo y tedioso, Frías le pidió al imputado que se "circunscriba" al hecho por el cual se hacía el debate.
Arias entonces se dirigió al Tribunal "reclamando y clamando mi absoluta inocencia y presidencia de todo lo que se me ha imputado". Zírpolo por su parte, ratificó su "inocencia total de los hechos". "Pienso y creo que la actitud del coimputado ha dado lugar a la incriminación de subalternos que son inocentes", agregó.
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