El paisaje del puerto de la ciudad bonaerense de Zárate ha cambiado radicalmente en los últimos días.
"En este momento, en el que ya tenemos todos los vehículos, es cuando realmente se empieza a sentir el Dakar y comienza a coronarse todo un año de trabajo", dijo Leonardo Botto, coordinador del Dakar por la Secretaría de Turismo de la Nación, quien además agregó: "a nivel organizativo tenemos que basarnos en la experiencia del año pasado" y confió que "serán coronadas repitiendo el suceso que dejó 2009 a nivel de promoción de la Argentina cuando 2.200 millones de televidentes de todo el mundo vieron el Dakar por Argentina y Chile". En total, en el Grande Brasil, desembarcaron 420 máquinas, 320 de ellas para competición y el resto de asistencia, además de 2.500 toneladas en contenedores con repuestos y equipos. La novedad en este caso fue los prototipos McRae, una nueva categoría con máquinas similares a los buggies o areneros, pero más pequeños y con un solo tripulante. Largarán las etapas inmediatamente antes que los autos, lo cual derivó en quejas de pilotos y encargados de los equipos de la categoría principal debido a las huellas que dejarán los prototipos, que dificultarán el manejo sobre todo en terrenos arenosos.
La carrera que llegó para llenar el vacío de enero
Desde que en 1981 el Gran Premio de la República Argentina de Fórmula l quebró la tradición y dejó de correrse en enero, el primer mes del año se transformó en un momento vacío para el automovilismo en nuestro país. Los más fanáticos se conformaban con palpitar a la distancia las pruebas de la F1 en Europa y también con seguir el tránsito del creciente Dakar por el desierto africano. Quisieron el destino y los acuerdos económicos que, tras su cancelación en el 2008 por razones de seguridad, el Dakar tuviese que recalar en tierras sudamericanas para asegurar su continuidad. Agentina y Chile fueron los territorios elegidos para una prueba distinta a todas por características que enlazaban la dura competencia con la riesgosa aventura. El Dakar llegó a tierras sudamericanas con la fuerza de su tradición ganada en territorio africano pero con la incógnita de lo que podía suceder por estos pagos. Como toda cosa nueva generó muchas expectativas pero también unas cuantas dudas, especialmente en cuanto a la repercusión popular. Bastó ver la multitud que en el Obelisco acompañó este año su largada simbólica para desatar una fiebre de entusiasmo y atracción por ver a sus protagonistas que se extendió por todos los lugares por donde pasó. Hasta hubo comparaciones con los antiguos Grandes Premios de TC. El Dakar ya conoce Argentina y los argentinos ya conocen al Dakar. Da para imaginar un nuevo éxito en este inminente enero que gracias al Dakar dejó de estar vacío para el automovilismo en Argentina.
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