Vecinos del Villa Hermosa detuvieron los trabajos que causaban molestias

En horas de la mañana de ayer, unos cincuenta habitantes del lugar impidieron el paso de las máquinas. Los trabajadores iniciaron las tareas en un predio más alejado
Los vecinos del barrio Villa Hermosa de esta ciudad viven hace casi dos años en una molesta situación, entre la contaminación y ruidos molestos. Culpan por estas condiciones a un obrador a cielo abierto que funciona a escasos metros de las casas, en donde se prepara tierra seleccionada para obras de pavimento. En la mañana de ayer, las casi 30 familias del barrio impidieron el paso de las máquinas, y los trabajadores iniciaron sus tareas en un predio más alejado. Los vecinos insisten en que "deben irse de ahí", porque la cal y el polvo ingresan a sus domicilios y causan alergias, enfermedades respiratorias y daños en los electrodomésticos, además de "lo insoportable" de los ruidos ocasionados por las máquinas.

Medidas

El obrador en cuestión se ubica entre las prolongaciones de la Yunká y Libertad, frente a la calle Rosa Vera. Allí se reunieron ayer temprano en la mañana unos 50 vecinos, que impidieron el ingreso de las enormes máquinas que remueven tierra y la mezclan con cal, para preparar tierra que se utiliza en obras de pavimento. La medida implementada por las familias logró demorar el inicio de las labores, pero cerca de las 10 de la mañana, una de las máquinas ingresó por otro camino y comenzó a preparar el terreno distante a casi 100 metros de las casas.

Los vecinos intentaron presentar una nota a la empresa constructora, pero no tuvieron éxito. No descartan iniciar acciones en la Defensoría del Pueblo, y afirman que no permitirán que ingresen las máquinas nuevamente al predio.

"A nosotros no nos conforma el hecho de que se vayan más lejos, porque un día de viento, el polvo entra igual a las casas. Hay algunas familias que vivimos con medicamentos de forma constante porque el polvo y la cal con que mezclan la tierra nos produjo daños en las vías respiratorias", aseguró a La Mañana una de las vecinas afectadas. Además, agregaron que la tierra se introduce en los electrodomésticos, y ya ha causado daños materiales. Otra de las quejas se refiere al mal estado en que queda la calle Yunká luego de las lluvias, debido al constante tránsito y la gran cantidad de tierra que se desparrama. "Antes esta calle era la más linda para salir y entrar. Ahora, cada vez que llueve se convierte en un lodazal imposible de transitar", denunciaron.

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